El presidente de la
Xunta,
Manuel Fraga, insistió en que el "caso
Pinochet" desencadenado con la detención en Londres del dictador
chileno por orden del juez Baltasar Garzón es una "cosa del pasado"
que "algunos quieren seguir manteniendo", mientras que él prefiere
"defender" las buenas relaciones entre España y Chile.
Con estas palabras Fraga quiso zanjar la polémica surgida -que él
calificó de "inventada"- por sus declaraciones en Chile sobre este
caso, que consideró una "anécdota personal de un solo magistrado que
no fue apoyado nunca por el Gobierno español representado por sus
fiscales".
El jefe del Ejecutivo aludió a la visita a Madrid del
subsecretario de Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, (con quien Fraga
se entrevistó en la capital chilena durante su visita oficial) con el
fin de relanzar las relaciones políticas y comerciales tras el "caso
Pinochet" y la voluntad de ese país de mirar hacia adelante.
"Yo he ido allí -dijo Fraga- a servir a España, a Chile, a
Iberoamérica y a las buenas relaciones entre los dos países; en
ningún momento, ni antes, ni durante el viaje, ni después, he hecho
ninguna consideración que tenga que ver con menosprecio al problema
de los derechos humanos o de la justicia".
Para Fraga, se trata de saber "cúal es hoy el mal menor para Chile
para España y para lo que ambos representan; hay a quien esto le
tiene sin cuidado, a mí no", espetó.
El titular de la
Xunta recordó que nunca saludó a Augusto Pinochet
y que nunca habló de su actitud ante la historia, sino que lo único
que ha hecho, después de lo que pasó, "que no podemos evitar que haya
pasado", es defender las mejores relaciones de España con Chile.
"He defendido y defenderé que los chilenos lo arreglen y lo están
arreglando, han levantado la inmunidad y están haciendo todo lo que
tienen que hacer; les recuerdo que ya hay un presidente socialista
(en Chile)".
Manuel Fraga aprovechó para matizar que "jamás" bromeó con las
decisiones de ningún juez, y que a lo que se refería cuando habló de
"anécdota con carácter humorístico" es a otra resolución en la que se
pidió el "procesamiento de un golpe de cuarenta generales
argentinos". "A mí eso me pareció, sinceramente y con todos los
respetos, un rasgo de humor", concluyó Fraga.