XORNAL/A Coruña.- El
Real Madrid se apuntó su primer gran ridículo de la temporada. Si en Alicante no pudo más que batir por la mínima al 'poderoso' Montpellier, ayer, en Egipto, se dio un 'baño de gloria' ante un equipo de nombre casi impronunciable que le sacó los colores tras 90 minutos infames.
El Al-Ahly es considerado como el mejor equipo del pasado siglo en Africa... pero en España no pasaría de ser un modesto club de Segunda División. Tenía que ser un paseo, un bolo adornado por 400 millones que acabó siendo un suplicio y que dejó al Madrid momificado al lado de las pirámides.
Y es que César y los palos evitaron que el ridículo llegase a la categoría de humillación en una segunda mitad en la que al
Real Madrid pudieron caerle, sin exagerar, hasta cuatro goles.
De la primera mitad apenas sí vale la pena referirse. Baste con indicar que el único disparo de los locales llegó a los 43 minutos y que por parte madridista no hubo más que uno de Roberto Carlos al poste y otro de Geremi que se marchó alto por poco. Pero en lo que se refiere a juego no hubo nada, de nada, de nada. Zidane pareció querer jugar, hasta que decidió sumarse a la apatía de Raúl y
Figo, cuya actuación fue realmente vergonzosa y dejó a la vista de todo el mundo que a pesar de su condición de estrellas, están muy lejos, muchísimo, de convertirse en ese 'imbatible' equipo que tanto se proclama desde la capital.
VERGUENZA
Si lo de la primera parte fue para morirse... la segunda fue para avergonzarse. Los voluntariosos y limitados jugadores egipcios, viendo la apatía madridista, creyeron que podían hacer algo más... y de veras que lo hicieron.
A los 48 minutos César salvó el gol ante Ibrahim, pero dos después no pudo evitar el 1-0 tras un error garrafal de su defensa. Aquello fue el principio de un verdadero suplicio. Un balón al poste a los 53, y un disparo que salió lamiendo el palo a los 57 dejaron patente las carencias de un
Real Madrid hundido que ya no sabía ni colocarse en el terreno de juego.
El Madrid quería pero no podía. Impotente y superado, era una ánima en pena deambulando por el césped. Un balón al larguero a los 70 minutos, una salida desesperada de César a los 77... todas las ocasiones eran para un Al-Ahly que dejó patentes las carencias de un 'Real Desastre' que ingresó 400 millones de pesetas y otros tantos de vergüenza en la tierra de los faraones.
FUENTE:
Diario Sport