ARTURO SAN AGUSTIN/Barcelona.- ¿Por qué nadie dice en público lo que realmente piensa?
--La etapa en la que yo ejercí de político fue muy fácil. Se trataba de construir la democracia y ganar la libertad. Lo difícil es administrarlas diariamente. Y en esto estamos ahora.
--Fidel Castro, por poner un ejemplo surrealista, ya era dictador cuando usted ejercía.
--Mire, cuando elementos de la extrema derecha o muy reaccionarios dicen según qué, tú no puedes utilizar cierta terminología. Y de esto nace lo políticamente correcto.
-- ¿Hablaba usted tan claro cuando era político?
--La jubilación ayuda. Pero la sociedad la componen políticos, empresarios...
--...Periodistas.
--También. La moda de destacar los nombres propios en negrita ha causado estragos. Ahora sólo lees nombres. El estilo de la llamada prensa rosa se ha trasladado a la prensa política.
-- ¿Lo correcto es aceptar en público lo que no se acepta en privado?
--Sí. Porque ahora quien define lo que es correcto es el mundo de los medios de comunicación y no el de la política. De modo que cuando el periodista genera titulares y comentarios, el político, que no quiere perder el cariño del medio, dice todo lo contrario de lo que a ti te había dicho privadamente el día anterior.
-- ¿Está, pues, grave el enfermo?
--Creo que sí. La gran virtud de la política debería ser la pedagogía.
--Y la solución de los problemas.
--Pero haciendo pedagogía. Hay mucho de pedagogía en la acción política y si la pedagogía descansa en la sinceridad y ésta no existe, todo queda superficial y aparente.
--Usted ha escrito que las preocupaciones de la gente corriente no aparecen en los medios de comunicación.
--Ante el tema de la inmigración, por ejemplo, la gente corriente está preocupada y en cambio nosotros le hablamos de las causas. Es insensato e incluso reaccionario que ante un tema tan grave como el de la inmigración todo se quede en lo aparente. Y lo aparente, a pesar de lo dramático, son las pateras.
-- ¿Y?
--Que hay millones de personas dispuestas a subirse a una patera. Este es el problema y de eso no se habla. Sólo se habla de la patera.
-- ¿Los problemas derivados de la inmigración masiva sólo los sufren los pobres?
--Como amenaza más inmediata y real, sí, claro. Me refiero a las personas con menor nivel de renta. Estas personas viven las consecuencias de la inmigración en sus barrios, observan cómo algunos se quedan con sus puestos de trabajo, etcétera. Los ricos sufren menos tirones y, como consecuencia de todo esto, se está creando un clima de confrontación del que no se habla. Y esto es peligroso y absurdo.
--Como asociar inmigración con delincuencia...
-- Cierto sociólogo acaba de afirmar que los menores magrebís roban por necesidad, para poder comer. Lo que significa que, desde un punto de vista social, hemos dado un paso atrás brutal. Un alcalde de Nueva York me dijo: "Cuando a mi mujer la viola un blanco es un problema de orden público y cuando la viola un negro es un problema racial". En eso estamos. El tirón ha existido siempre, pero ahora, en un porcentaje elevado, el protagonista del mismo suele ser un inmigrante. Las reacciones viscerales calan muy hondo en la sociedad.
-- ¿Se hablaría más en voz alta si surgiera un partido de extrema derecha?
--Un partido de extrema derecha yo no puedo recomendarlo ni siquiera terapéuticamente. Nuestros problemas han variado. Que no se me enfade nadie, pero hoy nuestro problema no es el paro, que lo es, ni la inflación. Nuestro problema es que vivimos una situación en la que la mundialización no se digiere, la inmigración la tenemos en la sopa diariamente y nos hemos familiarizado con la violencia.
--Que, según usted, es otro tema tabú.
--Porque no hablamos de violencia sino de los hechos violentos. Si mis derechos están definidos por una sociedad no violenta, si ésta existe, yo me quedo sin derechos. Cómo es posible que nos pongamos de acuerdo en el tema de la financiación autonómica y no en el tema de la inmigración? Quizá nos obligaría a decir cosas ingratas.
-- ¿Por ejemplo?
--Que sólo pueden venir 150.000 y no 150.001.
-- ¿Un político debería atreverse a decir estas cosas?
--Un hombre de Estado, seguro.
-- ¿No hay peligro de que aparezca un partido de extrema derecha?
--Todavía no. A mí, ahora mismo, me preocupa mucho más el desinterés que genera nuestra sociedad. De modo que los más sensibilizados buscan respuestas por otras vías.
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El Periódico de Catalunya