BAYER LEVERKUSEN: Butt; Zivkovic, Lucio, Nowotny, Placente; Schneider, Ramelow, Ballack (Vranjes, min.85), Zé Roberto; Neuville (Berbatov, min.86) y Kirsten (Basturk, min. 75)
DEPORTIVO: Molina; Héctor, Donato, Naybet, Romero; Emerson, Mauro Silva;
Scaloni (Djalminha, min. 70),
Valerón (
Tristán, min.75), Fran (Amavisca, 58'); Makaay.
GOLES: 1-0, Ze Roberto (min. 65); 2-0, Neuville (min. 68); 3-0, Ballack (min. 80).
ARBITRO: Kyros Vassaras (Grecia). Amonestó a
Scaloni por parte del Deportivo.
ESTADIO: BayArena de Leverkusen.
XORNAL/Leverkusen (Alemania).- Si hay que hablar de este partido, merece la pena contar la primera media hora y guardar un prudente silencio de los 60 minutos restantes. El que calla es dueño de sus pensamientos, pero el que habla es esclavo de lo que dice. Así que mejor callarse, por que un Deportivo tan espantosamente ridículo como el que viajó a Alemania no merece ni el esfuerzo de pulsar las teclas del ordenador.
Hay que remontarse a la historia más negra y antigua del Deportivo para encontrar minutos tan vergonzosos como los que protagonizaron los blanquiazules desde el final de la primera parte hasta el pitido último. Y eso que no empezaron mal. De hecho, todos pensábamos que el eurodepor haría olvidar las bochornosas derrotas fuera de casa contra los peores equipos de la liga española. Y parecía que era así. Los de Irureta plantaron cara a los alemanes, les cogieron a contra pie y estuvieron a punto de conseguir al menos dos tantos (ambos en ocasiones de Makaay) en la primera media hora.
Fue todo un espejismo.
Cual cenicienta que pierde el encanto, el Dépor cambió por completo de imagen, dejó la iniciativa a los alemanes y se hundió en una miseria sin precedentes en Europa. Cierto que el Bayer es un gran equipo, un monstruo del fútbol europeo. Pero se esperaba más de un Deportivo que parece no estar en la división que le corresponde.
Mejor no hablar, insistimos, de lo que vino después. Baste decir que fue uno de los peores partidos de la historia europea de los deportivistas. Un 3-0 que, sin embargo, no supone un gran desastre para el equipo, ya que, al vencer el Arsenal al Juventus, deja el grupo en un puño. Lo preocupante es el bajón de juego de los blanquiazules, que tienen mucho que trabajar para recuperar el honor de una camiseta de la que, de momento, no están a la altura.