Un experto plantea hacer del buque "una roca marina" cubriéndolo con hormigón
El ingeniero industrial e inventor Antonio Ibáñez de Alba afirmó hoy que ha descubierto la mejor solución para intentar reducir las consecuencias futuras que la catastrofe del Prestige podría tener no sólo para las costas gallegas y del norte del España, sino incluso para las francesas e inglesas, en el caso de que se viertan en el mar las 60.000 toneladas de crudo que portaba el petrolero.
Xornal.com - clásica
Actualizado 14/12/2002 - 18:40 h.
XORNAL/A Coruña.- Ibáñez de Alba, en cuyo currículo figuran trabajos para la NASA, además de ser un científico galardonado en el Salón Mundial de Inventores "Bruselas-Eureka", con creaciones en el ámbito eléctrico, electrónico, químico y biológico, explicó que la mejor solución para evitar que el barco siniestrado siga vertiendo residuos al mar es convertirlo en "una roca marina", tapándolo o lapidándolo con hormigón.
Según dijo, con la oxidación que se produce a la profundidad a la que está hundido el petrolero, no van a dejar de aparecer grietas e, incluso, el barco podría llegar a estallar y verterse al mar las 60.000 toneladas que contiene, constituyendo un desastre ecológico y económico "mundial".
El científico aseveró que la solución más rápida y barata para el Gobierno español sería la instalación de un barco de posicionamiento dinámico, que no se mueve a pesar de la marea, el cual contaría con alrededor de treinta grúas de "cuchara de almeja" a través de las que se depositaría, encima de las dos partes del Prestige, un tipo especial de hormigón, que es el que se suele utilizar para la construcción de plataformas petrolíferas.
De esta forma, y con un presupuesto que rondaría los 1.500 ó 2.000 millones de pesetas, dijo, en siete días el petrolero se habría cubierto de hormigón, formándose así una "roca marina" que impediría cualquier tipo de fuga de fuel, apuntó.
OTRAS SOLUCIONES
En opinión de Antonio Ibáñez de Alba, la posibilidad que ha ofrecido una empresa holandesa de trasvasar el crudo, con un coste de 8.000 millones de pesetas y una duración de cinco meses, "no es del todo factible porque, aparte de que el coste y el tiempo y el presupuesto es mayor, esta solución no asegura que se abran nuevas grietas en el buque ni que llegue a estallar", indicó.
Respecto a las opiniones de los técnicos del Ejecutivo Central, a quienes acusó del desastre por su falta de previsión y por consentir que los voluntarios tengan que estar recogiendo el chapapote "a mano, de una forma tan primitiva", Ibáñez de Alba dijo que la idea de que el fuel se solidifique no es posible.
"Lo he consultado también con otros científicos y son de mi misma opinión. Las bajas temperaturas sólo solidificarían las capas externas, pero no la internas mientras que exista una sola salida, por lo que, cómo no se actúe con rapidez, van a seguir escapándose 120 toneladas diarias de crudo", aseguró. Antonio Ibáñez de Alba reiteró que su idea, comparada con el resto de las soluciones propuestas, es la única realmente viable.
Este científico es un inventor que ha realizado hallazgos, como árboles artificiales que son capaces de generar microclimas, y que demostraron su efectividad en Libia; un sistema de seguridad para evitar ahogamiento en las piscinas, latas de refrescos refrigerados, botes de café calientes o paredes receptoras de energía solar.
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