XORNAL I A Coruña.- El descenso del Celta a Segunda puso Vigo en pie de guerra. Al término del partido, unas dos mil personas se congregaron en torno a la puerta cero de Balaídos y fue necesaria una carga de los numerosos polícías que se dieron cita ayer en los alrededores del estadio para disolver a los seguidores célticos que acabaron lanzando piedras y botellas contra las fuerzas de seguridad, cuenta el diario
Marca.
Salvo el canterano Borja Oubiña y el internacional Juanfran (el primero se marchó pidiendo perdón y el segundo llorando), el resto de los jugadores tuvieron que abandonar el estadio por una puerta trasera.
Antes y ya en los últimos minutos del partido, hubo incidentes en Balaídos. En la zona donde se ubican el grupo radical los Celtarras se arrancaron asientos. Los cánticos más repetidos ayer en Vigo señalaron al presidente
Horacio Gómez como culpable de lo ocurrido.
Así, se escucharon Celta sí, Horacio no y Horacio dimisión, aunque la plantilla tampoco escapó a las críticas con el grito de Jugadores mercenarios. La frase de Giovanella expresó el sentir del vestuario: Cómo no vamos a entender el enfado y la desilusión de la gente después de todos los disgustos que les hemos dado este año.
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