XORNAL I Santiago.- La petición formal de un informe técnico al Consello Consultivo marca el arranque del proceso de reforma del Estatuto Gallego, un proceso que nace en buena medida viciado por la polémica sobre la identidad de Galicia. Si Fraga fue el primero en torpedear la negociación previa sobre el texto estatutario al poner como condición que no se recoja el término "nación", otras voces dentro del propio Gobierno gallego, quizás incentivadas por la polémica del Estatut catalán, desvían también la atención del debate hacia esa denominación.
Es el caso, por ejemplo, del conselleiro de Presidencia,
Méndez Romeu, que se mostró poco convencido de calificar a Galicia como "nación", lo que suscitó críticas dentro del Gobierno gallego y le obligó a una cierta rectificación.
Uno de los primeros en hacerlo, aunque veladamente, fue el vicepresidente de la
Xunta,
Anxo Quintana, quien destacó que, tanto para él, como para el
BNG, el término nación es un "hecho" y no una "discusión" y, por ello, instó a todos los partidos políticos a que "dialoguen sin condiciones" para que el nuevo estatuto gallego "sea de todos" y se apruebe "sin exclusiones". Quintana destacó que el
BNG tiene "sus propias ideas y propuestas" y, por eso, esta formación habla de "Estatuto de Nación". "No obstante, no ponemos condiciones para este dialogo aunque apostemos por un nuevo texto de nación", indicó.
En un tono también comedido, el propio presidente de la
Xunta, Emilio
Pérez Touriño, mostró su desacuerdo con
Méndez Romeu al advertir advirtió que condicionar la reforma del Estatuto on "definiciones previas de tipo identitario" es un "mal camino" porque "dificulta" el proceso antes incluso de iniciarse. El presidente rechazó "hacer una especie de encuesta previa sobre lo que piensa cada uno de la identidad de Galicia" como "base de partida" para este proceso e indicó que la única premisa para la revisión de la norma debe ser "la búsqueda del acuerdo". "Galicia será lo que definamos entre todos, así está en democracia y así nos lo demuestra la historia", abundó.
Ante estas directrices, no es de extrañar que
Méndez Romeu evitase profundizar en su definición de la indentidad gallega y asuma las críticas de su jefe de filas. "En el momento en que habla la máxima autoridad, no hay que hacer matices", señaló en declaraciones a los medios de comunicación, haciendo suya una expresión del derecho romano. El conselleiro de presidencia dice ahora que que la "única condición previa" para el debate sobre la reforma del Estatuto es "el respeto al marco constitucional" y recalcó que el compromiso del Ejecutivo autonómico es "impulsar" este proceso en el debate parlamentario.
De todas estas intervenciones se desprende que el ingrediente clave de la reforma estatutaria ha de ser el diálogo, y en este sentido el Secretario Xeral e de Relacións Institucionais,
Antón Losada, defiende "la cooperación inteligente y el diálogo" para "profundizar en el autogobierno" y afrontar la redacción del nuevo estatuto. "Cooperación, diálogo, tranquilidad y sentido del ridículo" es la receta que Losada les recomienda "a todos los que tienen problemas con el concepto de nación y con el tamaño de las banderas o con otras cosas".
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