XORNAL I Berlín/Madrid/A Coruña.- ¡Qué desayuno para los paparazzis!, señala la prensa argentina al dar cuenta de que la princesa de Asturias pasó una situación un tanto incómoda, una vez que el viento se ensañara con su falda y dejara al aire su prenda más íntima ante fotógrafos y cámaras de televisión.
El diario alemán Bild, el de mayor tirada de Europa, con cuatro millones de ejemplares, publicó unas fotografías de la princesa Letizia, en las que el viento le levanta la falda y permite ver su ropa interior. "¿Un escándalo? ¡Qué va! ¡Un slip color rosado! No lleva unas bragas amplias, ningún minitanga, sino unas bragas completamente normales, como las tuyas y las mías", afirma el periódico, al comentar la situación que se dio cuando Letizia y el príncipe Felipe visitaron la localidad andaluza de San Roque, con motivo del 300º aniversario del municipio.
DE SAN ROQUE A... SAN SLIP, DICE EL DIARIO BILD
Según Bild, la princesa Letizia consiguió "salvar de una manera muy real la situación desagradable, no muy propia de una princesa. Sonríe tímida y radiantemente y devuelve la tela al lugar que le corresponde". "Con ello, San Roque, que es considerado sólo un paraíso del golf, podría pasar a la historia española. Como San Slip...", añade el periódico, según la agencia DPA.
Pero esta noticia del Bild apenas fue recogida en la prensa española, aunque destacó la decisión de
Pedro Piqueras de ofrecer la imagen en su informativo de
Telecinco. Letizia se había puesto un traje de chaqueta azul celeste con falda plisada para su visita a San Roque. Todo el mundo sabe que los vientos de la zona son traicioneros, y con las faldas plisadas, más. Quizá por eso pasó lo que pasó.
Pero Letizia mantuvo la calma, dentro de lo que cabe. Miró a Felipe agarrándose la falda, él hizo como que no se había dado cuenta y ambos, seguro que de mutuo acuerdo, desterrarán a partir de ahora las faldas plisadas del armario de la princesa.
Al respecto, el cronista Jaime Peñafiel -a menudo crítico con Letizia- escribió en una de sus crónicas: "En la localidad gaditana de San Roque, súbitamente toda la inmensidad, desde la tierra al cielo, del monte a la mar, sólo era viento
ráfagas de viento, ondas de viento, nada más que viento". Para añadir: "Y allí, en medio de ese torbellino de aire y de viento, estaba ella, Letizia, luchando, cual Marylin Monroe, contra el viento travieso que levantaba sus faldas. A la actriz, el respiradero ventoso de Nueva York; a Letizia, el levante de las tierras de Cádiz".