XORNAL I A Coruña.- A Coruña es la única ciudad del mundo desarrollado cuyo subsuelo está atravesado por un gran oleoducto que, en caso de accidente grave, convertiría buena parte de la ciudad en una auténtica tea. Por si fuese poco, el crudo destinado a la refinería que
Repsol-YPF explota en Bens -complejo petrolero ubicado a menos de 300 metros de zonas urbanas densamente pobladas-- se descarga en un pantalán que está situado a 200 metros de uno de los barrios con más elevada densidad poblacional. La empresa ha logrado que las autoridades miren para otro lado, del mismo modo que la mayoría de los medios de comunicación.
Desde A Coruña,
Repsol contamina mediante emisiones al aire y al agua, cuyas cuantías controla el Gobierno central. En esas estadísticas se observan aumentos de diversos parámetros, especialmente acusadas en las emisiones al aire.
Repsol contamina pero no paga
Repsol contamina en A Coruña pero A Coruña no recibe nada a cambio de la compañía, cuya política social brilla por su ausencia. Un trabajador de la empresa que prefiere no identificarse indicó a
Xornal.com que en Galicia
Repsol actúa como si fuese "una colonia" o un país donde las petroleras "suelen abusar de la debilidad de sus estados". No es de extrañar, cuando esta misma empresa se permite el lujo de "ir por libre" en un país tan convulso como Irak, donde los diplomáticos españoles están hartos de advertir esta situación, según manifestó uno de ellos a este diario digital.
Eso sí, la existencia de una refinería en A Coruña confiere a Galicia una presencia significativa en la gestión de recursos energéticos a nivel español, destinándose los productos transformados tanto al mercado interior como al exterior.
La refinería de Bens está capacitada para procesar crudo de distinta procedencia, desde los muy ligeros hasta los pesados, y fue orientada a la producción de productos medios, ligeros y desulfurados y de gasolinas sin plomo.
En la propaganda de la empresa e incluso de la Administración suele destacarse que la construcción y puesta en servicio de un oleoducto entre la refinería de A Coruña y un centro de recepción de combustibles, situado en Vigo, "redujo los costes de distribución" y "descongestionó las principales vías de comunicación" entre ambas ciudades. Otras veces, la empresa petrolera llega al extremo de vender como un gran éxito la compra de unos 300 metros de nuevas barreras flotantes para evitar que los vertidos contaminantes de hidrocarburos alcancen los bancos de marisco en las playas, y los propios arenales de A Coruña.
Reiteración de accidentes
Por si fuese poco el problema de la contaminación, la sección sindical de CC OO en la refinería de
Repsol YPF en Bens ya expresó en más de una ocasión su descontento por "la reiteración de accidentes" en este complejo industrial "sin que se tomen las medidas adecuadas". No es la primera vez que se produce alguna "espectacular llamarada" en la chimenea de la refinería.
Incidentes así causan alarma en toda la comarca de A Coruña. Pero no sólo eso. También se han producido daños personales en su propia plantilla, como fue el caso todavía reciente de un trabajador con quemaduras de segundo grado en las orejas y una mano.
Pero
Repsol no acaba de reforzar su estructura de personal en la refinería coruñesa ni la prevención, "que entre otras cuestiones exige una mayor intensidad y frecuencia en las inspecciones de las plantas", como advierte el sindicato CC OO.
Frente a los problemas reales, el presidente de la empresa, el catalán Antonio Brufau proclama que "en
Repsol YPF somos muy conscientes de la función social de nuestro negocio y queremos que las sociedades en las que estamos presentes dispongan de una energía accesible, sostenible y segura". La realidad demuestra que su empresa tampoco acomete acciones sociales en A Coruña.
Cae el director y mandan a un madrileño
En este contexto de mala imagen social y ecológica de
Repsol en A Coruña, la empresa acaba de anunciar el nombramiento de Ángel Crespo Moro como nuevo director de la refinería de Bens. Relevará al actual director,
Rafael Rubio Fernández, a lo largo del próximo mes en unos cambios que se integran en el Plan Estratégico que el presidente de
Repsol YPF, Antonio Brufau, presentó el pasado 28 de febrero para el periodo 2008-2012.
Crespo Moro nació en Madrid, tiene 55 años y es licenciado en Ciencias Químicas. Hoy todavía desempeña las funciones de director de la refinería de Cartagena, donde también asumió tareas de representación de otras empresas. De hecho, en el haber de este veterano directivo, que llegó en junio de 2001 tras gestionar las instalaciones de
Repsol en Perú, está el impulso al proyecto de ampliación de la refinería levantina, pero también la creación de la Asociación de Empresas del Valle de Escombreras, de la que fue presidente fundador. El objetivo de este colectivo es coordinar a todas las empresas del valle para mejorar la seguridad, minimizar la contaminación y compartir la gestión de servicios comunes.
A Ángel Crespo, la verdad, le aguardan muchos problemas sobre la mesa.
Repsol es una de las grandes compañías españolas pero en Galicia no se caracteriza por desarrollar acciones sociales, a pesar de que su refinería supone serios riesgos para la ciudad de A Coruña.