Xabier R. Blanco /
XORNAL.COM I A Coruña.- En el día de la entronización de Emilio
Pérez Touriño para repetir como candidato por el
PSdeG a la presidencia de la
Xunta de Galicia,
Anxo Quintana se coló por la derecha en la carrera informativa. El vicepresidente está marcando el tiempo preelectoral.El sábado no tuvo que colarse. Acaparó el interés mediático con una peripecia. Se arrimó a Xosé Luis Barreiro Rivas, a la centro-derecha política, para presentar el libro Vontade de Nación, que recoge las conversaciones mantenidas con el doctor en Ciencias Políticas y ex vicepresidente de la
Xunta.
La imagen de
José Luis Méndez, director general de
Caixa Galicia, y
Julio Fernández Gayoso, presidente de
Caixanova, haciendo cola para conseguir la dedicatoria de Quintana y del escribiente de sus pensamientos ilustra el cambio que se ha producido en Galicia desde que nacionalistas y socialistas gobiernan en maridaje sin demasiados sobresaltos. La estampa era impensable la legislatura pasada, en tiempos de
Manuel Fraga.
El
BNG ya no es considerado un partido de túzaros, como apreció su líder durante el parlamento ante un auditorio con mucho fuste. Ahora marca la agenda, se siente cómodo en la moqueta. Y a Quintana le encanta enseñarle la rueda a su socio de gobierno, adelantarse con propuestas, como la del ICO gallego, o volver de Madrid predicando que gracias a la gestión de su partido Galicia rascará más de las las arcas del Estado en un momento en el que el Gobierno central no está para muchos alardes monetarios.
El
BNG ha conseguido deslizarse con soltura por la alfombra del poder en una legislatura. En el cuerpo a cuerpo con los electores lleva muchos años de entrenamiento en sus piernas.
Ayer era un día programado para la coronación de Emilio
Pérez Touriño como candidato socialista, con dos ministros, tres presidentes autonómicos, el vicesecretario general del partido José Blanco y 5.000 simpatizantes entregados al líder en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Compostela. Sobre el papel, migajas informativas para Quintana. El vicepresidente se guardaba una carta en la manga: la clausura del programa Tempo de Mulleres en el recinto Ferial de Silleda. Poca cosa en las previsiones informativas, escasa pompa en cuanto al número de cargos políticos.
Pero Quintana reunió en Silleda a 5.700 mujeres, según estimaciones del
BNG, y eso que hubo autobuses que se quedaron atrapados en Lugo por el mal tiempo. Eran muchísimas para la vista, por mucho que se intente engordar las cifras. La rentabilidad electoral es incuestionable al tratarse de mujeres sin un color político definido, sin el carné de afiliación en el bolsillo del gabán.
A la una de la tarde se escuchó un griterío ensordecedor en el Recinto Ferial de Silleda. Acompañado de
Teresa Táboas, conselleira de Vivenda e Solo, y de Carmen Adán, secrearia Xeral de Igualdade, irrumpió el líder del
BNG. El paseíllo desde la entrada hasta el escenario circular a la manera de
Barack Obama duró más de cinco minutos. Los maliciosos recordaron la celebérrima corrida del diestro Jesulín de Ubrique para mujeres.
Durante el trecho, el político aguantó con paciencia los achuchones, los abrazos, los halagos, los cumplidos, las carantoñas, los besos. Fue besado para todo el año, comentó un miembro de su equipo entre risas.
Anxo Quintana aguantó el tipo. Solo se le arrugó el traje. Se trata de un alcalde metido en tareas de alta gestión y sabe manejarse en el cuerpo a cuerpo, la distancia corta es su fuerte, ya sea con empresarios o con amas de casa llegadas desde Viveiro para aclamar a un político nacionalista con la misma vehemencia que hace unos años dedicaban al popular
Manuel Fraga.
Principió el parlamento del nacionalista y éste se sintió como una estrella de pop rodeado de groupies. Tocó las canciones que su público quería escuchar.
Reivindicó o traballo e o esforzo das mulleres galegas. Y advirtió que Galicia se iría ao tacho se a poboación feminina se puxese en folga.
Anxo Quintana apostó por convertir a esta tierra en un país que sea ejemplo de igualdad, como primeiro paso para ser respectada no mundo. El vicepresidente de Igualdade e Benestar explicó el trabajo desarrollado por el departamento que dirige para alcanzar o recoñecemento social das mulleres.
Entre estas iniciativas se encuentran la puesta en marcha de equipamientos sociales para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral, como son las galescolas y los centros de atención de día.
El programa Tempo de Mulleres, que ayer se clausuró en Silleda , tiene como objetivo que las mujeres que se han beneficiado accedan a una formación complementaria con la que adquirir confianza en ellas mismas, compartiendo experiencias y ayudándose a a conquistar un tiempo propio.
É un programa pensado para situar ás mulleres no lugar no que lle corresponde, afirmó el Quintana entre ovaciones.
Al programa desarrollado por Carmen Adán, Secretaria Xeral de Igualdade, se habrán adherido 315 asociaciones de toda Galicia y han beneficiado a unas 14.000 mujeres. Muchas de éstas só así consegueron coñecer Galicia.
En las próximas ediciones, se enriquecerá los apartados Conocer Galicia en Femenino y Tempos de Emprega para aproveitar o potencial emprendedor das mulleres. Y después del parlamento, Quintana compartió mesa y mantel con las mujeres, a las que incluso sirvió empanada y carne guisada. Quintana, que presume de cocinitas, ayer también hizo de camarero. Sirvió su menú electoral a 5.700 mujeres. Touriño hacía lo mismo en Santiago, pero con militantes.