Los problemas financieros que atraviesa Sacyr son el auténtico detonante de la venta de Repsol al mejor postor. Y es más, probablemente, son los Bancos acreedores, con el Santander a la cabeza, los que estén presionando fuertemente para que salga adelante. Teniendo en cuenta que la garantía más importante de aquéllos es una prenda de las acciones de Repsol que hoy valen mucho menos que cuando las compró Sacyr, lo cierto es que para los Bancos es mucho mejor diversificar el riesgo y buscar un deudor nuevo que pueda soportar mejor los pagos del préstamo. Y los rusos parece que tienen algo de capital con que responder. Sin embargo, al parecer, el precio ofertado ha bajado mucho, por lo que la venta está comenzando a ser complicada para la constructora.
Desde el punto de vista jurídico, la operación que parece plantear Lukoil no resulta tan sencilla de armar, ya que si realmente quiere tener el control de Repsol podría verse obligada a lanzar una OPA sobre el 100 del capital. El Real Decreto 1066/07, sobre el régimen de las ofertas públicas de adquisición de valores, exige lanzar forzosamente una OPA cuando una persona individualmente o de forma conjunta con otras que actúen en concierto con ella, superan el 30 % de los derechos de voto o, cuando, teniendo un porcentaje inferior, designen a un número de consejeros que representen más de la mitad de los miembros del órgano de administración. Es decir, si por si solo Lukoil o en concierto con La Caixa pasan a controlar efectivamente a la petrolera, tendrían que lanzar una oferta de adquisición de valores. Si tenemos en cuenta que dicho Real Decreto señala también que aquélla deberá efectuarse por un precio no inferior al más elevado que el oferente hubiera pagado por los mismos valores durante los 12 meses anteriores al anuncio de la oferta, dicho precio debería ser el mismo por el que actualmente compraría. En consecuencia, si los rusos quieren realmente dirigir a Repsol, la broma podría salirles muy cara. Quizás por este motivo, La Caixa finalmente no vende su parte de la petrolera a los rusos, pero también deberá tratar de no coordinar sus actuaciones con ellos para evitar considerar que tienen un concierto de control.
Pero, en realidad, aún existen más complicaciones, ya que los Estatutos de Repsol tienen como muchas otras sociedades cotizadas, blindajes antiopa y así se establece que ningún accionista podrá ejercer su derecho al voto por encima del 10 % del capital social, salvo que alcance el 75 % del capital, en cuyo caso esta limitación de voto desaparecería. Por tanto, con el 20 % de las acciones, solo tiene el 10 % de los votos.
En consecuencia, la entrada de Lukoil solo acarreará el cambio de su primer accionista, pero no supondrá que la empresa rusa controle a la española. Para ello, el único camino viable sería el lanzamiento de una OPA que, tal y como está la economía actual, es casi impensable. Los bancos acreedores de Sacyr pueden aceptar el cambio de deudor, pero seguro que no están dispuestos a nada más.
>> José Antonio Montero Vilar es profesor de Derecho Mercantil de la USC y Abogado Director del Despacho de Abogados Rivas & Montero de Santiago (www.rivasmontero.com).
