Laura L. Ruiz. /
XORNAL.COM I A Coruña.- La recta final termina. Quedan tres días para sacar las urnas y cualquier cosa vale para arañar los codiciados votos indecisos. Al margen de corrupciones, inhabilitación de jueces, paparazzis políticos y cacerías inoportunas, la campaña en Euskadi se ha caracterizado por centrarse en temas endémicos de manera más o menos limpia.
Pero hablando de política el adjetivo limpio u honrado adquiere un sinfín de matices. No fue precisamente pulcra la discusión sobre la conveniencia o no de dialogar con ETA o la legitimidad o no de ilegalizar partidos dependiendo de los resultados electorales. Tampoco ha sido muy transparente la aptitud frente a los pactos de prácticamente ninguna formación. A esta forma de actuar apeló ayer el candidato del PNV, Juan José
Ibarretxe. El líder y actual lehendakari denunció que hay poderes como la Justicia, la política y los medios de comunicación a los que les gusta jugar en el campo de juego de otros poderes. Y después añadió la reflexión correspondiente: una sociedad que no garantice la separación de poderes, no es democrática.
Su principal rival afronta el duelo con su mayor apoyo. Patxi López contó en su mitin en Bilbao con el jefe nacional que, delante de cinco mil personas, coronó a su candidato como el mejor posible. Zapatero animó a conseguir una clara mayoría del PSE para que haya un gobierno fuerte y un lehendakari para todos. l
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