Cangas se vuelca con el 'sin papeles' Hassane para que la jueza no lo extradite a Mauritania

Medio centenar de vecinos apoya al joven mauritano ‘adoptado’ por el pueblo de Cangas, que acudió al juzgado de Pontevedra para ser juzgado por una causa de extradición
Víctor Sariego / Pontevedra Actualizado 14/03/2009 - 02:32 h.
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Visto para sentencia. Una vida en tres palabras. Más de 50 vecinos de Cangas, en su mayoría de la parroquia de Aldán, realizaron ayer al mediodía una concentración ante los juzgados de Pontevedra para apoyar a Hassane Moctar, un sin papeles que lleva tres años en Galicia y que antes de Navidad, fue acogido, “como uno más” por la familia Veiga, de dicha localidad. Miguel y Jessica Veiga, que con rotundidad lo definen como su “verdadero hermano”, recogieron más de 5.000 firmas de apoyo en apenas cuatro días. En el exterior del juzgado pancartas y un mural de manos negras de los que quisieron dejar patente su repulsa a “una ley injusta”. También música de gaitas para este embajador de la injusticia y para arropar un deseo colectivo: el de que la estancia temporal del africano se convierta en indefinida.
En el interior del edificio, Hassane, emocionado hasta el punto de que antes de entrar no pudo declarar nada, afrontaba una posible sentencia de extradición. “Lo grave del caso” es que se enfrenta no sólo “a la repatriación”, dicen sus allegados, sino que como explica su abogada, Beatriz Cal, “si lo expulsan, en Mauritania, regida por una fuerte dictadura, va a ser encarcelado durante cinco años”. Antonio Carballo, un pescador retirado de Cangas que conoce bien África, recuerda además que “as cadeas de alí son moi diferentes, moi inhumanas”. 

Firmas no vinculantes
El fiscal pidió que se mantenga la orden de extradición, alegando que “en tres años, Hassane no hizo nada por regularizar su situación”.
Cal solicitaba la única alternativa posible: el pago de una multa y la concesión de un tiempo para que el acusado pueda hacer legal su permanencia. Hassane dijo que no había podido cambiar su situación “porque no sabía cómo hacerlo ni dónde acudir” y porque cuando llegó, “no conocía a nadie y no hablaba castellano”.
La defensa rogó a la jueza que tuviera en cuenta en la sentencia el apoyo mostrado por sus vecinos, y el hecho de que “el acusado no ha cometido ningún delito, no está implicado en nada negativo y tiene pendientes varias ofertas de trabajo”.
La jueza, que dijo no poder admitir las firmas, decidirá según la ley. Por eso, tanto Hassane, como su abogada manifestaron a la conclusión del proceso que “todo salió como esperábamos, aunque seguimos con esperanza e ilusión”. 
La sentencia tardará. Mientras tanto, este joven pescador mauritano de 24 años, el mayor de 10 hermanos, que llegó a España en patera sin apenas saber leer y escribir, volvió al pueblo de Aldán que lo acogió sin prejuicios. Para muchas personas de las que ayer estaban ante el juzgado de Pontevedra, la jueza tendrá que elegir “entre ley y justicia”, lo que Blasco Ibáñez en su novela ‘Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis’, definía como “decantarse, tomar partido”.

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