Galicia cuenta con 18.000 viticultores y 475 bodegas, donde en el año 2007 se produjeron más de 41,7 millones de kilos de uva procedentes de 9.519 hectáreas. La comunidad autónoma cuenta con cinco denominaciones de origen –Rias Baixas, Ribeiro, Valdeorras, Monterrei y Ribeira Sacra– con una gran aceptación en el mercado español y mundial, sobre todo en el referido a los caldos blancos.
Más del 95% del vino en Galicia es etiquetado bajo alguna de estas denominaciones de origen y un 70% de estos caldos son blancos, con unas tasas de exportación que rondan el 15% de la producción. Estos datos explican la preocupación del sector por las restricciones que supondría la Lei de Drogas.
Como cada año, los representantes de los consejos reguladores, tanto del mundo del vino como de otros productos gallegos –lacón, ternera, quesos, pan y miel– se reunieron el pasado mes de enero.
Según fuentes del sector y la información que figura en la web Vinos de Galicia, “la actualidad económica y las posibles repercusiones de la crisis fueron los temas más tratados, aunque también se han abordado otros asuntos como la Lei de drogas, el turismo y posibles alternativas de negocio para conseguir más ventas”.
Crisis económica
Los consejos reguladores gallegos afirman que, por el momento, no se constatan descensos significativos en las ventas por la crisis, pero todos ellos están de acuerdo en que “la mejor manera de proteger la economía gallega es consumiendo los productos amparados por éstos, por lo que ahora más que nunca se necesita el apoyo diario de los consumidores”.
La Denominación de Origen Rias Baixas hizo público recientemente un informe contratado a la consultora independiente Nielsen, donde figuraba que uno de los aspectos fundamentales para el desarrollo económico del sector del vino era el esfuerzo mediante inversiones en marketing e imagen.
En varias zonas españolas –Rioja, Jerez o Penedés– el sector enoturístico proporciona a muchas bodegas ingresos mayores que la simple venta de vino, como son las visitas guiadas por las instalaciones, tienda de vino y productos enológicos en bodega, visitas guiadas a viñedos y entornos naturales cercanos, organización de eventos y reuniones, cursos de cata y enología, exposiciones y museos, servicio de restaurante y servicio de alojamiento, entre otros. Son aspectos que destaca el estudio de Nielsen.
Este es el camino a seguir por el sector en Galicia, que además ha conseguido entrar en los últimos meses en mercados como el de Estados Unidos, donde son muy apreciados los blancos elaborados en la comunidad.

