Uno de los anteproyectos más discutidos del bipartito fue el de la Lei de Drogas, que no llegó a entrar en vigor por la contundente oposición que el PP y los consejos reguladores de la comunidad mostraron por la inclusión del vino y su equiparación con otras sustancias adictivas.
El próximo Gobierno de la Xunta, liderado por Alberto Núñez Feijóo, tiene decidido dar marcha atrás y modificar el anteproxecto de Lei integral de drogodependencias e outros transtornos aditivos, creando además otra normativa independiente para el sector del vino, según confirmaron fuentes del PP a Xornal de Galicia. Un modelo similar está operativo en otros países europeos, algo que los populares quieren tener en cuenta para cambiar la ley, buscando el consenso con los propietarios de viñedos y bodegas.
La normativa, de 56 artículos, fue presentada en marzo de 2008 por la conselleira de Sanidade, María José Rubio, para sustituir a la actual Lei de Drogas de Galicia, vigente desde el año 1996. Desde un primer momento, el principal punto de conflicto fue la inclusión del vino y la cerveza, con restricciones para el consumo y la publicidad de ambas bebidas.
El debate en comisiones parlamentarios y en el propio hemiciclo se alargó, ya que la Consellería de Medio Rural, del BNG, tampoco estaba de acuerdo con algunos de los puntos de la normativa. “Os consellos reguladores teñen o dereito a presentar alegacións e a Xunta o compromiso de analizalas e de non elaborar normativas que perxudiquen ao sector”, expresó Suárez Canal. El propio Anxo Quintana solicitó diálogo con todas las partes implicadas antes de la entrada en vigor de la ley.
El pasado mes de octubre, los representantes del sector firmaron un manifiesto en defensa del viñedo y de los vinos de calidad. Los cinco consejos reguladores de denominación de origen de Galicia, viticultores, bodegueros y sindicatos agrarios se unieron para suscribir un documento en el que se demandaba la retirada del vino de la ley integral de drogodependencias. Fue la gota que colmó el vaso y el bipartito decidió dejar el texto para la presente legislatura.
Acorralados
En el citado manifiesto, aseguraban que la Xunta “pretende converter un alimento coma o viño nunha droga tóxica; si o texto toma forma de lei, o sector vitivinícola se verá acorralado ao eliminar e restrinxir gravemente a posibilidade de promoción e expansión dos caldos de calidade galegos”.
Sus reivindicaciones será atendidas por la nueva Xunta, aunque la conselleira de Sanidade todavía en funciones sostuvo siempre que la norma pretendía que los adolescentes gallegos no abusaran de determinadas adicciones.
“Temos que adecuarnos ás novas circunstancias e consumos; a lei permitirá adaptar a normativa autonómica á lexislación estatal do tabaco, contemplar cambios e hábitos sociais en relación co consumo de bebidas alcohólicas e conformar o modelo de asistencia ás drogodependencias e outros trastornos aditivos”, afirmó María José Rubio durante una comparecencia parlamentaria para explicar las claves del documento, que nunca llegó a entrar en vigor.
El botellón
Otro de los aspectos clave del anteproyecto de ley era la prohibición de comprar y consumir alcohol en la calle a partir de las 22.00 horas. Este aspecto tuvo una mejor aceptación, aunque Sanidade dejaba en manos de los ayuntamientos el control de la norma.
El PP no tiene una decisión tomada sobre este aspecto, ya que además no gobierna en ninguna de las siete grandes ciudades y deberá hacer un esfuerzo de diálogo con los alcaldes para alcanzar un acuerdo..
Sorprendentemente, la propia Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), en manos de PSOE y BNG en sus cargos ejecutivos, defendió el año pasado las reivindicaciones de los alcaldes, tanto en el tema de los botellones como en el caso de los ayuntamientos en los que hay una presencia importante de actividad vitivinícola.
Tome la decisión que tome el PP, las asociaciones de vecinos y padres estarán muy atentos. A día de hoy, uno de cada cuatro jóvenes gallegos con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años practica el botellón habitualmente y el 76,3% de ellos utiliza el coche cuando sale de copas. Así se desprende del último Informe sobre a Xunventude Galega elaborado por la Facultade de Ciencias Políticas e Sociais de la Universidad de Santiago de Compostela.
Las conclusiones del estudio revelan además el carácter mayoritariamente urbano del fenómeno del botellón, ya que el 45,2% de los jóvenes de la comunidad que apuestan por esta práctica residen en un entorno urbano.
Asimismo, la mayoría –61,4%– son hombres y el 47,5% solo tiene entre 20 y 24 años. En cuanto a las razones que esgrimen para realizar esta práctica de ocio, la económica –en un 39,4% de los casos– es la más recurrente, seguida del “bo ambiente” –23,7%– y de la posibilidad de conocer gente nueva –11,7%–.

