Las dos cajas gallegas, Caixa Galicia y Caixanova, pese a notar la crisis económica, se mantienen de momento ajenas a la posibilidad de fusiones, quiebras y ventas. Las dos entidades intentan ahora fidelizar, más que nunca, a sus clientes en la comunidad gallega. Retener al máximo el líquido en sus arcas, será la clave para la supervivencia de las cajas. Para ello, el reto es mantener una captación de depósitos de clientes –propios y potenciales– que permita contener la morosidad y seguir dando créditos a pymes y particulares para así mantener el crecimiento económico.
