“A mí me gustaría seguir en esta silla”

Mar Barcón denunció ante la Fiscalía Superior unas declaraciones de Baltar en esta sección en las que contaba cómo había cambiado las papeletas de una pareja en unas eleciones; hoy es ella la que enseña su asiento, que es modesto
Xabier R. Blanco Actualizado 02/05/2009 - 20:00 h.
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Mar Barcón (Ortigueira, 1963) anda siempre a la carrera. La secretaria de Organización de la gestora que dirige el PSdeG-PSOE envía un SMS avisando de que todavía está en el Parlamento y se retrasará un poco. Toca esperar en la sede del partido en Santiago en la rúa do Pino, desde la que se contempla el tejado del enorme complejo de San Caetano. A esa misma hora, en la Xunta de Galicia Emilio Pérez Touriño, presidente en funciones, acaba de celebrar el último Consello y se despide de la prensa dando las gracias por haberlo aguantado.


Con la caída de Touriño, a la que coloquialmente se atribuye a una silla por las denuncias de haber adquirido un lote a 2.000 euros cada una y de haber remodelado dos dependencias de San Caetano por cuatro millones de euros, al bipartito no solo le movieron el asiento, sino que tanto socialistas como nacionalistas se han visto en el enredo de procesos congresuales para encontrar la cabeza que los lidere de cara a recuperar el Gobierno dentro de cuatro años.
Esta serie (La silla de...) nació con la intención de que los principales líderes políticos de Galicia mostrasen su silla y contasen cómo se desarrolla su jornada laboral, que  suele quedar en un segundo plano por las grandes declaraciones. Fue el presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, el que estrenó esta serie. Y lo hizo con gran ruido mediático. La secretaria de Organización del PSOE denunció el martes pasado ante la Fiscalía Superior unas declaraciones de Baltar en las que confesaba que todos los partidos carrexan votos y contaba cómo en unas elecciones le había cambiado las papeletas que llevaba en la mano una pareja en Nogueira de Ramuín por unas del PP. La pareja le había asegurado previamente que iban a votar a su partido. Al final, esos votos fueron para el PP cuando iban a ser para el PSOE.


Y lo que iba a ser una muesca más en el particular anecdotario electoral de José Luis Baltar fue elevado a la Fiscalía Superior. El PSOE pide que se inhabilite o multe al presidente de la Diputación por infringir la Ley Electoral. Alberto Núñez Feijóo, presidente del PPdeG y futuro presidente de la Xunta, dijo desconocer lo que había dicho Baltar cuando fue preguntado la semana pasada en Ourense. Baltar estaba delante.


La política de tiza o de pizarra de Emilio Pérez Touriño, que no desmontó con contundencia las acusaciones de manirroto que le propinaban desde el PP, ha cambiado. Pachi Vázquez confirmó cuando anunció su candidatura a presidir el PSOE que no le iba a conceder a Feijóo “ni cien días, ni cien minutos ni cien horas”.  Ha comenzado una nueva etapa. Política de palo.

 “La propia actitud del PP en campaña marcó un antes y un después. Comparto lo que dijo Pachi. Le vamos a dar lo mismo que ellos le dieron al PSOE. Estamos aquí para decir dos cosas. Primero, que tuvimos un Gobierno que aprobó normas increíbles en beneficio de los ciudadanos y no le vamos a permitir que dé un paso atrás en políticas sociales. Segundo, le vamos a recordar al señor Feijóo cada una de sus sentencias morales y éticas. Dijo que nosotros queríamos controlar las elecciones. Pues mire usted, tiene un presidente en la Diputación de Ourense que cuenta en una entrevista que cambia las papeletas de una pareja y dice que el carrexo lo hacemos todos pero ellos son mejores. Claro que lo hacen mejor porque a nosotros no se nos ocurre. Me parece una cuestión que Feijóo no puede decir que no le compete.  Feijóo tendrá que decidir si va a una sesión de investidura sin explicar las relaciones del PP en el caso Gürtel; sin explicar si su forma de entender la democracia es la de Baltar y sin explicar si también es suya la ética y la forma de entender la política de Agustín Hernández”.


Mar Barcón acaba de  llegar a la carrera. La entrevista comienza sin haber alcanzado su despacho. Se dirige a la sala de reuniones en la sede del PSOE cuando es advertida de que la fotografía es con su silla y en su despacho.
“Es que yo casi no lo ocupo. El trabajo en la secretaría de Organización no es de despacho. Estoy continuamente visitando las agrupaciones o en reuniones con la gente”. La inercia del trabajo la lleva directamente a las sala de reuniones. “Es un despacho muy sencillo”, avisa. Lo cierto es que no hay grandes lujos. En una pared hay una pizarra que le ayuda a ordenar las ideas. Al lado se ve un corcho con los dibujos y las fotografías de sus hijos, Jorge y Mateo, que van a cumplir cinco años. El 14 de febrero de 2005, día de los enamorados, le sucedió una de las cosas más importantes de su vida. Le entregaron en Etiopía a los dos retoños. “Decidimos adoptar porque queríamos formar una familia. La adopción no es un gesto de generosidad”, comenta mientras se le iluminan los ojos como madre orgullosa al enseñar los dibujos de sus hijos.


Otro momento importante sucedió cuando la nombraron secretaria de Organización el pasado mes de julio tras haber sido concejala de Servicios Sociales y después de Urbanismo en el concello de A Coruña. “Me dices que tú vas a ser como Pepe Blanco, pero en Galicia. Qué pena que papá no pueda verlo”, escuchó que respondía desde el otro lado del teléfono  Camila, su madre, al conocer la noticia. La progenitora, a la que llama varias veces cada día, estaba pasando las vacaciones en Ortigueira, en donde nació Mar Barcón.


Camila y Pepe, que falleció en plena campaña de las municipales de 2005, tienen culpa de todo lo que le está sucediendo a esta política con cuerpo de junco y ágil de parlamento. Camila y Pepe habían emigrado a Suiza con su hija y al retornar contagiados por la libertad que se respiraba en Europa decidieron llevarla de la mano a todos los mítines durante la Transición. Asistió a muchos actos electorales, de políticos con mucho peso como Santiago Carrillo, pero no podrá olvidar el día que se topó con Felipe González: “Me dejó marcada porque hizo un discurso redondo”
Mar Barcón se sienta en su silla, que es humilde para el cargo que ocupa. “La verdad es que no tengo ni idea de cuánto cuesta. Cuando era concelleira y me recibían los conselleiros no me fijaba en cuánto podía costar su despacho, sino en la escasa ayuda que nos daban a los concellos”.


Ella no comparte la opinión de que a Touriño lo tumbase una silla, le parece una idea “simplista”  pero sí reconoce que “en las campañas electorales, en general, la verdad se diluye. No existían esas sillas, pero tenían más fortuna los mensajes que decían lo contrario. Casi se llega a decir que valían más las sillas que el coche de Obama”.


Su silla no es gran cosa. Es un asiento que puede encontrarse en cualquier despacho de cualquier oficina. “A mí si me gustaría conservarla”, reconoce cuando se le pregunta por su futuro. Conservar la silla quiere decir continuar al frente de la secretaría de Organización. “Es que llevo solo siete meses y gran parte de ese tiempo lo dediqué a tareas electorales. Me he perdido lo que enamora de este cargo, que es el fortalecimiento del partido y el contacto con las agrupaciones”.


Lo sabrá el 25 de abril, cuando en el Congreso Extraordinario del PSdeG-PSOE, elijan a un nuevo secretario general, cargo por el que puja, a priori con algo de ventaja, Pachi Vázquez, del que dice, “es la persona que ha hecho la mejor fotografía de lo que necesita el partido porque lleva mucho tiempo escuchando a todos. Pachi sabe escuchar como nadie. Con él se puede discrepar sin que se le pierda el cariño”.
“El 25 de abril va salir el PSOE que dentro de cuatro años estará en condiciones de gobernar Galicia. Sabemos que los gallegos nos esperan”, afirma convencida Barcón. Pero antes gobernará Alberto Núñez Feijóo. “Van a ser años muy difíciles. El PP sólo ha hecho dos tipos de anuncios. Lo que derogará y las dudas de Feijóo por si reside en Vigo o en Monte Pío, que es muy importante para él, pero no para el futuro de Galicia. A Feijóo le vamos a dejar que duerma donde quiera, pero no permitiremos que dé un paso atrás en políticas sociales o en medio ambiente”.

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