El pasado mes de enero, Rafa Nadal derrotaba a Roger Federer en el Open de Australia y mientras el manacorí alzaba al cielo australiano el trofeo de campeón, el suizo se echaba a llorar. Aquellas lágrimas simbolizaban su claudicación ante Nadal y reflejaban la impotencia de un jugador que era consciente de que nunca más volvería a recuperar el cetro de mejor tenista del mundo que había ostentado durante 234 semanas.
Después la dolorosa derrota de Australia, Federer se rehizo y aseguró que recuperaría el trono perdido, pero lo cierto es que las diferencias con Nadal, lejos de reducirse, se han aumentado considerablemente. El manacorí, tras conquistar el pasado domingo el Masters 1000 de Roma, ha reforzado su condición de número 1 en el ránking ATP y ya aventaja a Federer en 4.870 puntos. Es más, si Nadal conquistase Roland Garros dentro de unas semanas, se aseguraría el primer puesto hasta final de año. Federer, por su parte, parece estancado y su segundo puesto corre peligro ya que Djokovic solo está a 750 puntos.
La diferencia entre el español y suizo, hoy por hoy, es abismal, tanto en juego como en resultados. Hasta el momento, Rafa Nadal ha conquistado el Open de Australia, los Masters 1000 de Indian Wells, Montecarlo y Roma, además del torneo Conde de Godó. Federer, por su parte, no se ha estrenado en lo que va de 2009 y no levanta un trofeo desde hace nueve meses, cuando ganó el US Open.
Muchos dicen que Federer ha iniciado su ocaso, aunque sus rivales lo defienden. "Es uno de los mejores y todavía no está acabado", señalaba Djokovic tras imponerse al suizo en Roma. "Es un gran tenista y se recuperará", apunta Nadal.
No obstante, hay quien piensa que su problema radica en que carece de un entrenador que le ayude a introducir cambios en su tenis y a progresar desde un punto de vista técnico. En este sentido se manifestaba el ex jugador español José Higueras, que trabajó con Federer unos meses la pasada temporada para ayudarle a mejorar sus prestaciones sobre tierra batida. "A mí solo me ofreció estar con él 10 ó 12 semanas al año y eso no es suficiente para ayudarle a mejorar", apuntaba hace unas semanas Higueras, que cree que el problema del suizo no es psicológico, sino técnico. "Nadal ha evolucionado su tenis y él no. Su revés, que hoy parece débil, es bueno, pero sus rivales ya lo conocen y saben anularlo", señala.
Quizá a Federer le falte evolucionar técnicamente, aunque su declive parece tener un motivo más claro: la irrupción de un genio: Rafa Nadal.

