El primer día de huelga en el sector del metal de la provincia de Pontevedra se cerró ayer sin ningún altercado pero con la previsión de ir recrudeciéndose a medida que avancen el tiempo y la postura de la patronal en la negociación de un convenio colectivo que afecta a unos 25.000 trabajadores en toda la provincia. El paro fue sencundado al cien por cien y, según los sindicatos, alrededor de 15.000 personas no solo no acudieron a trabajar sino que salieron a la calle para vindicar un convenio con una vigencia de un año, un incremento salarial del 6% y la reducción de la jornada laboral. Desde primera hora de la mañana los piquetes informativos se apostaron frente a las puertas de los astilleros vigueses y en los polígonos industriales de la comarca, como el de Vincios y O Porriño.
A pesar de ser una huelga anunciada multitud de conductores se vieron sorprendidos por las manifestaciones que recorrieron varios puntos de la ciudad y que se desarrollaron sin nigún tipo de altercado. A excepción de los enfados de los conductores y de una joven a punto de dar a luz que se quedó atascada en el medio de una de las concentraciones, el día transcurrió tal y como habían comprometido los sindicatos, “con normalidad y cívicamente”. Sin embargo, después del escuchar a los sindicalistas el escenario podría cambiar en las próximas horas en caso de que los empresarios “non depoñan a súa actitude”. En los días previos a esta primera jornada de huelga los trabajadores convocaron un paro sin aviso previo en varios astilleros de Vigo provocando el caos en la ciudad, obteniendo como respuesta un “plantón” de la patronal en una reunión marcada dentro del calendario de negociaciones. El lunes, y tras un primer encuentro en el que medió la Xunta, las negociaciones no se movieron del punto de partida; por la tarde y dentro de ese mismo calendario fijado los empresarios dieron su “segundo plantón” a los sindicatos.
Año en blanco
Miguel Anxo Malvido, representante de CIG Metal, denunció los intereses de la patronal de “dilatar” el convenio colectivo del sector. “Queren que este ano pase en branco”, dijo. “Nós o único que reclamamos é que se saiba que estamos nun conflicto e que temos unha patronal moi dura que se nega a negociar con nós”. Malvido coincidió con sus compañeros de UGT y CC.OO en que pasados los dos días de huelga “si non temos unha actitude positiva por parte da patronal buscaremos novas medidas de presión e de movilización”.
Otro de los puntos de conexión entre los tres sindicatos que convocaron el paro –CCOO, UGT y CIG_ es el hecho de reclamar que la administración sea parte activa de la negociación.
“A administración debe ser capaz de asumir o seu papel, que é o de sentar ás partes”, aseguró Ramón Sarmiento, de CC.OO. Para el día de hoy los piquetes informativos también estarán presentes en las empresas pertencientes al sector del metal, cerca de unas 2.500 en toda la provincia , aunque además de las manifestaciones los sindicatos anunciaron alguna “acción sorpresa”. El representante de UGT, Diego Atanes, explicó que las dos jornadas de paro responden a un conflicto tradicional “pero si no sale bien habrá que buscar nuevas fórmulas y otros niveles de presión mayores”.
Crisis económica
El conflicto del sector del metal es el primer problema laboral que termina en Galicia en una huelga de estas dimensiones desde que estalló la crisis económica. Y a pesar de que esta coyuntura adversa es uno de los motivos por los que la patronal rechaza la posibilidad del incremento salarial que piden los trabajadores, los sindicatos tienen una visión muy distinta. El responsable de la CIG en la negociación colectiva, Antolín Alcántara, pronunció el discurso más encendido de los escuchados ayer. Alcántara alentó a los trabajadores a la movilización y a que todo el metal permanezca unido en la negociación, a pesar de incluir sectores todavía distantes en la situación económica, como son el automóvil y el naval. “Temos capacidade e vontade para plantarlles cara”, aseguró el sindicalista. Antolín Alcántara explicó que en la actualidad los trabajadores de Vigo son los primeros de España que le “plantan cara” a los empresarios. “Nos reclamamos xustiza pero eles solo queren codicia e ambición” y por eso rechazó que la clase empresarial “poida falar da crise”.
“Temos que romper este cerco” e insistió en que el metal pontevedrés podría pasar a la historia por negociar la mejora de las condiciones laborales en un contexto económico negativo. “Podemos ser protagonistas de algo na historia, pero neste intento non podemos fracasar”. En su repaso por el movimiento y las reinvindicaciones sindicales en la ciudad de Vigo Alcántara les recordó a los trabajadores que ayer llenaron la viguesa Praza do Rei que “a precariedade dos salarios é hoxe unha realidade”. Así se refirió a la necesidad de recurrir a los créditos bancarios para poder salir adelante: “Enriquecen aos bancos para empobrecernos a nós”, explicó.
Acusaciones
En el discurso también hizo referencia a las acusaciones a la CIG por alentar supuestas actitudes xenófobas con los trabajadores extranjeros. El responsable de la CIG aseguró que “os traballadores de fora veñen a ser sobreexplotados polos empresarios, pero a eles non se lles acusa de ser racistas. E o son cando traen a uns e exclúen a outros. A eso hai que darlle solución. Os traballadores de fora son da nosa clase: son pobres. Os empresarios non perden absolutamente nada, pero sí que consiguen unha cousa, dividirnos”, sentenció.