Aunque los grandes defensores del Festival europeo se empeñen en negarlo, el frikismo ha llegado un año más a Eurovisión. En Rusia, el certamen se está viviendo como un auténtico acontecimiento de Estado y el mismísimo Putin ya se ha dejado caer por el estadio Olimpic.
Los ensayos que han tenido lugar estos días para preparar la gran final del sábado dan testimonio de que, a medida que pasan los años, el esperpento en Eurovisión va a más. ¿Será que lo raro es lo que gana, lo que vende? Porque por lo que hemos podido ver hasta ahora, nuestro Chiki-chiki cantado por el gran Rodolfo Chikilicuatre se queda en medio soso al lado del grupo checo Gipy.cz, donde el vocalista lleva un original traje esilo Superman y le acompaña una violinista vestida de muñeca. En su música fusionan hip-hop y ritmos gitanos.
Las cantantes Imga y Anush, que representan a Armenia con unos vestidos-disfraces azules, no se quedan atrás. Los que defienden la ausencia del frikismo en esta edición, se amparan en que no hay entre los aspirantes ni pavos ni monstruos ni caricaturas, como sucedió en la edición del año pasado.
A quien sí podremos ver sobre el escenario este sábado es, por ejemplo, a un imitador de Elvis Presley. El cantante belga –que luce un tupé XXL– Patrick Ouch, cantará el tema Copycat, un homenaje al Rey del Rock. En su escenografía, además de Elvis, se aprecia la influencia del nihilista gato del cómic Le Chat.
También habrá en el Olimpic ruso bailarinas del vientre, viejas estrellas del tecno y una famosa stripper, Dita Von Teese, que acompañará a los representantes alemanes con sus bailes. La polémica también ha llegado a esta edición de Eurovisión de la mano de Georgia. La organización del festival invitó a los representantes de este país a cambiar la letra de su tema We don’t wanna put in, que critica al primer ministro Putin . Como se negaron, los descalificaron.

