El ‘no' al Gobierno central para participar en su plan de ayudas directas para la compra de coches se convirtió ayer en un ‘si' a medias. Sí, porque Galicia también subvencionará parte de la cuantía de un vehículo de nuevo adquisición; y ‘a medias' porque lo hará por separado, sin participar de la medida del Ejecutivo estatal, y ofreciendo más dinero a cada particular. Un órdago político contra el presidente del Gobierno, quien lanzó el Plan 2.000E como su medida estrella en el pasado ‘Debate sobre el Estado de la Nación'.
Galicia destinará seis millones de euros para reactivar la venta de turismos y vehículos industriales como demostración del "compromiso de la Xunta con el sector". Con este plan, los gallegos podrán ahorrar hasta 2.200 euros por la compra de un vehículo medio y hasta 3.000 por un coche industrial. Ahorro que se logrará sumando el descuento que desde ayer se puede aplicar al plan del Gobierno central con la aportación de un Ejecutivo gallego que ha olvidado que, hace menos de un mes, no tenía fondos para participar en los mismos descuentos.
Fue el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, el que oficializó ayer este plan gallego del motor adelandato el pasado viernes, cuando rechazó adherirse al requerimiento de Zapatero para participar de su medida, que pretendía ofrecer a los usuarios una rebaja en el precio de los coches de 2.000 euros con la suma de tres esfuerzos: el del Estado y las comunidades autónomas (con 500 euros por cada parte), y los fabricantes (1.000 euros). Feijóo cuantificó y pormenorizó todos los detalles de su medida estrella junto a las voces más relevantes del sector: los miembros del patronato del Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (Ceaga).
Detalles
En una reunión que tuvo lugar ayer por la mañana en Vigo en la sede del Clúster -en la avenida con nombre de motor, Citroën-, presentó esta medida "consensuada con el sector". En el patronato de este colectivo, presentes en la reunión, hay dos personas de la factoría PSA y otros miembros de la industria auxiliar de la automoción, y todos aplaudieron tanto el encuentro como el contenido que en éste se expuso. Feijóo detalló que los interesados en comprar vehículos de menos de 10.000 euros recibirán hasta 500 en ayudas. Éstas ascenderán a 700 euros para los valorados entre 10.000 y 27.000 euros y, finalmente, los vehículos industriales ligeros -de hasta 3,5 toneladas-, los compradores percibirán entre 1.000 y 1.500 euros.
Para los coches superiores a los 10.000 euros, los gallegos saldrán ganando comparativamente a los asturianos o cántabros, pues en estas comunidades -donde se le dio el ‘si' a Zapatero-, el descuento quedará en 2.000 euros. En los más económicos, este plan es el exactamente el mismo que el de Zapatero. Por la contra, una persona que quiera hacerse con un turismo en Galicia de más de ese dinero y hasta 27.000 euros recibirá 200 euros más que el resto de ciudadanos de cualquier otra autonomía. De cualquier manera, solo los vehículos industriales cumplen con la promesa que el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, lanzó el día de su investidura. Los 1.000 euros que aseguró irían a parar a los compradores de coches se quedan en 700 en el menor de los casos, y solo los motorizados industriales (hasta los 3.500 kilos) podrán hacer buena la palabra dada por el conselleiro.
Reacciones
La medida anunciada ayer tuvo todos los alicientes para ganar todo tipo de repercusiones. Que Feijóo esperara un mes después de un anuncio corregido (el de Guerra) para lanzar su propuesta, que rechazara el plan estatal que contenía los mismos detalles que había demandado y que lo hiciera en el particular ‘Detroit' gallego del motor. Estos cambios de estrategia se ven en la oposición como un vaivén político de la Xunta. El portavoz de Industria del BNG, Henrique Viéitez, insitió en este aspecto y condenó que Feijóo haya echado mano de "la confrontación política". En declaraciones a Xornal de Galicia, Viéitez resalta el "cambio de discurso" en el último mes. De la misma opinión es el portavoz de Industria del PSdeG, Abel Losada, quien, a pesar de felicitarse por la iniciativa, lamentó la "ambigüedad" y la "utilización partidista" de la misma.
Concesionarios
Por parte de la patronal y los venedores de coches, las opiniones divergen bastante. A pesar de que, como aseguró Feijóo, el plan es de "aplicación inmediata" (desde ayer, según confirmaron a este diario fuentes de la Xunta), los concesionarios condenan la falta de información. "Pues me estoy enterando por un cliente que tengo a mi lado", aseguró a Xornal un comercial de Gabisa -Citroën- de Vigo. Sin embargo, para el presidente de los empresarios de Pontevedra, José Manuel Fernández Alvariño, la burocracia es un mal menor pues, asegura a este diario, "es muy positivo, sobre todo por la discriminación positiva a los gallegos"

