Rubia platino, vaqueros y sandalias de plataforma, nadie diría al verla que está ya más cerca de los 60 que de los 50. Mito del cine porno y polémica diputada en los 80, visita estos días A Coruña para amadrinar el salón erótico de Galicia, que se celebra este fin de semana en Expocoruña. "Voy a estar con la gente, abrazándola, besándola, cantando una canción...", explica la artista. A pesar del objeto de su visita, se mosquea si le preguntan demasiado por el porno; prefiere hablar de su faceta solidaria. "Quiero ir con la Cruz Roja a África a ayudar a las personas pobres", confiesa. Es su primera visita a tierras gallegas y, aunque apenas ha tenido tiempo para darse un paseo, conoce la historia del Mar Egeo. "Yo hice una película que se llamaba Mar Egeo, pero no era porno", matiza rápidamente.
Ha sido actriz porno, diputada, ‘espía', cantante... ¿En qué piel se siente más cómoda?
Soy una artista con muchas facetas, como los camaleones.
¿Qué es más sucio, el ‘porno' o la política?
Todos los periodistas me lo preguntan. No te puedo responder y la pregunta, además, es impertinente... Siempre hay problemas, no existe la perfección, ya seas ingeniero, médico, político o actriz porno.
¿Va a ir a votar el domingo?
Sí, vuelvo el sábado por la tarde a Roma y el domingo voy a ir a votar. No te puedo decir a quién porque el voto es secreto (sonríe).
¿Cómo ve la política italiana, los escándalos de Silvio Berlusconi con las menores?
Prefiero no contestar a eso. No comment.
¿Y a las mujeres de la política?
Bien, en el Parlamento italiano hay muchas mujeres ya. Desde la emancipación de la mujer hay periodistas, fotógrafas, políticas...
¿Se sintió apoyada por sus colegas en el Parlamento?
Todavía tengo amigas de esa época y acabé mi mandato en el 92. Y también hombres, pero no para irse a la cama, sino para hablar de política.
Ha tenido suerte en el sexo pero, ¿y en el amor?
El sexo por el sexo es algo gimnástico pero, si una persona está enamorada, es una explosión. Si estás enamorada, como me pasa a mí ahora, es fantástico.
¿Está enamorada?
Sí, de Luca, mi abogado, un ragazzo molto bello, un genio legal de 33 años. Y, cuando hacemos el amor, es como una explosión. En estos momentos de mi vida soy muy feliz.
¿El sexo es diferente por países?
Sí, somos todos muy diferentes. Yo he tenido sexo con japoneses, franceses, ingleses, alemanes, americanos...
¿Y españoles?
Mmm... españoles... no mucho. Pero son ardientes. Y no solo los hombres. Cuando les veo en la discoteca, como en Ibiza, es digno de ver.
¿El sexo cambia con la edad?
No, siempre es placentero. Obviamente, no puede ser algo tan elástico, pero el sexo y el enamoramiento no cambia con la edad, ya tengas 10 o 90 años.
¿Considera que ayudó a cambiar a la puritana sociedad italiana?
Yo he sido una revolucionaria del sexo, pero soy católica y estoy bautizada. Aunque, últimamente, me gusta bastante el budismo. Creo en Dios y no he cometido ningún tipo de pecado; el erotismo, la sexualidad no son pecados. La Iglesia debería fijarse menos en el sexo y más en los vendedores de armas, en la guerra, en los niños que mueren de hambre... ésos son los pecados. Quiero colaborar con la Cruz Roja e ir a África a ayudar a los pobres. Y esto no lo dicen los periodistas; la Cicciolina erótica es muy divertida, pero la Cicciolina comprometida socialmente no es interesante.
¿Que político de los que hay hoy en día le da morbo?
A mí me gustaba Gandhi, porque era un hombre del pueblo. ¿Dónde están hoy los Gandhi?
Me refería a uno más próximo: Obama, Zapatero, Sarkozy...
No los conozco personalmente, así que no sé cómo son de corazón. Zapatero me interesa porque ha hecho una ley de matrimonio gay.