Estuvo 16 años luchando contra ETA y ETA ha acabado con él. “Eduardo era una persona del barrio de toda la vida, cercano, sociable y se podía confiar en él”. Así lo definía una de sus vecina, Rosa, que acostumbraba a cruzarse con él casi a diario en el barrio de Santa Isabel, donde ambos residían. La noticia del asesinato de Eduardo Puelles ha causado una gran conmoción en Arrigorriaga, un municipio situado a las afueras de Bilbao que no por ser pequeño (12.000 habitantes) se ha librado del azote de ETA. Se trata de uno de esos pueblos vascos en los que todo el mundo se conoce. Eduardo Puelles García tenía 49 años, estaba casado y era padre de dos hijos de 16 y 21 años. Nacido en Barakaldo (Vizcaya) el 8 de enero de 1960, ingresó en la Policía en 1982, ascendió a inspector en 2002 y en la actualidad era Jefe de Grupo de la Brigada de Información de Bilbao, entre cuyas tareas está precisamente la lucha antiterrorista. Sus compañeros de comisaría y de la Policía Nacional tampoco escatimaban en elogios a la hora de recordarle. “Un buen policía, un buen vasco y llevaba a sus espaldas 16 años de experiencia en Información”, en la lucha contra el terrorismo. El Sindicato Profesional de Policía (SPP), al que estaba afiliado Eduardo Puelles, calificaban al agente como “un hombre que dedicó un gran sacrificio personal” y que deja “recuerdo imborrable”. Quienes trabajaron con él no dudaban en destacarle como todo un “un ejemplo de superación personal”. “Eduardo era un vasco noble y un español de corazón. Profundamente orgulloso de sus orígenes, supo proyectar su amor a su Tierra en los sitios donde estuvo destinado”, afirmaban desde el sindicato.
