El Celta está a punto de abrir la caja de los truenos y los nubarrones que cubren a los grandes trasatlánticos de Primera División podrían encontrar la salida a todos sus males. El proceso concursal del club vigués dará mañana el último paso para reducir su deuda inicial de 84 millones -69 millones según los administradores concursales- a tan solo 30. Las negociaciones llevadas a cabo por el director general de la entidad celeste, Antonio Chaves, y la abogada Alejandra Estévez han sido duras pero muy fructíferas. Si la junta de acreedores que se celebrará en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Pontevedra da el visto bueno al convenio -le basta con el voto de Caixanova-, el Celta lograría la mayor quita registrada hasta ahora en el fútbol español.
Ni Málaga, ni Las Palmas, ni Sportind de Gijón habían pasado en sus respectivas suspensiones de pagos de rebajas del 50 por ciento y todavía están inmersos en la complicada tarea de abonar los pagos aprobados. Los andaluces partían con una carga de 27 millones de euros y lo dejaron en 18,7; la rebaja canaria fue de 66 a 38 millones, y la de los asturianos, de 51 a 35. En el caso de la sociedad anónima deportiva celeste las cosas han ido mucho más allá y desde la Liga de las Estrellas se espera una resolución judicial firme para poder hacer las cuentas. Los números no engañan y una reducción tan importante sería más fácilmente asumible en Primera, como así lo afirma el propio convenio del Celta en caso de que se produzca un ascenso.
Hasta ahora nadie ha dado el paso en la máxima categoría, sobre todo porque rebajar a la mitad la deuda no compensaba el riesgo que se corre en el proceso, pero otra cosa es llegar al 85 por ciento. Clubes como el Valencia, con una desorbitada cifra a sus espaldas, están muy atentos a lo que ocurra.
Otra baza muy importante en la complicada decisión de ponerse en manos de los administradores judiciales es el plazo. El equipo vigués tan solo ha estado un año sometido a la intervención concursal y a finales de julio recuperará el control, a tiempo para el mercado de fichajes de la próxima temporada. El Celta tiene ahora diez años de dura lucha para sanear sus arcas, pero ha esquivado la amenaza real de disolución que existía hace unos meses.
