La huelga que vive desde hace 23 días el sector metalúrgico de la provincia de Pontevedra ya solo es secundado al 100% por el sector naval. La existencia de fracturas, no solo entre las posturas de los sindicatos, sino entre los sectores que están inmersos en el conflicto ha desembocado en que únicamente las empresas que trabajan en los astilleros y las propias factorías viguesas estén paradas a diario. No sucede así en las comarcas de Vilagarcía, en donde se trabaja prácticamente al 100% al igual que en la comarca del Deza. En zonas como O Morrazo o Arousa la convocatoria está siendo secundada de forma minoritaria.
Por este motivo, parte de los huelguistas se trasladarán hoy a Pontevedra y Marín “para que nos miren”. Así lo avanzó el portavoz de la CIG, Antolín Alcántara, que apostó porque los trabajadores de estas localidades “vean a todos los que estamos cargando con este convenio”.
FRACTURA SINDICAL
La falta de unidad sindical es más evidente que en ningún otro momento del conflicto, y de hecho, al cierre de esta edición, las tres centrales sindicales seguían reunidas para buscar la unidad de acción.
Los trabajadores de UGT decidieron hace dos días no respaldar la propuesta de la CIG de continuar con el paro indefinido. Una postura que parece que será inamovible y que hizo, además, que los trabajadores de este sindicato no participasen ayer en la asamblea de la Praza do Rei, tal y como había sucedido hasta el momento.
Por su parte CC.OO sigue condicionando el apoyo a la huelga indefinida en una “postura unitaria”. Es decir, que en caso de que UGT mantenga su posición CC.OO tendría que aclarar la suya propia, si respalda o no la decisión del sindicato nacionalista. La desunión no solo se evidencia en los discursos de los líderes sindicales sino que también los trabajadores lo dejan patente en las asambleas con continuas discusiones.
Si el conflicto se prolongase en el tiempo, los huelguistas podrían llegar a perder cantidades económicas de hasta 3.000 euros, de los que de aprobarse el convenio podrían recuperar alrededor de 300, en el mejor de los acuerdos.
El lider de la CIG, Antolín Alcántara, afirmó ayer que cree que la decisión de UGT “es una equivocación” y confió en que “haya marcha atrás”. Alcántara mantuvo que se hace necesario “reorganizar” la huelga, para“hacernos visibles en más sitios”. Sus palabras reflejan la existencia de cientos de trabajadores que ya trabajan con normalidad.
Aún así, los trabajadores que participan en las asambleas de la Praza do Rei, mayoritariamente de la CIG, siguen pidiendo más días de huelga. Son cerca de 2.000 personas de las 25.000 afectadas en toda la provincia por la negociación del convenio metalúrgico. Los que volverán al trabajo a partir de hoy serán los empleados de las empresas de carpintería que han apoyado la huelga del sector del metal a pesar de que su convenio es el de la construcción. Tanto la CIG como CC.OO. explicaron que sí podrían ser despedidos, tal y como ya ha avanzado una de estas empresas. Los astilleros tendrán hoy un listado con las empresas de carpintería y de construcción que podrán entrar a trabajar . El portavoz de CC.OO, Ramón Sarmiento explicó que su reincorporación al trabajo servirá también para evitar las fugas. Ayer mismo los representantes de los astilleros de Vigo y Marín aseguraron que “no están dispuestos a aceptar que la salida pase por asumir los pluses específicos para el sector naval que pretenden los representantes sindicales, ya que ello nos abocaría a una pérdida evidente de la competitividad”, dijeron.
Precisamente José Antonio Lagares, del astillero Barreras, relacionó las tensiones que sacuden regularmente al sector “con un problema que está sin resolver”. Apostó porque astilleros e industria auxiliar tengan convenio propio al entender que el sector “tiene entidad suficiente para tener patronal propia”.

