Unos 4.000 marines, respaldados por helicópteros armados y más de 600 soldados afganos, llevaron a cabo ayer el inicio de la operación Janjar (Espadazo) en el valle del río Helmand, al suroeste de Afganistán, que busca devolver esta zona –hasta ahora bastión de los talibanes y del cultivo de opio– al control de Kabul. Según los militares estadounidenses, los soldados se han encontrado poca resistencia.
Esta misión es la mayor por parte del cuerpo de marines desde la invasión de Faluya (Irak) y supone la primera gran intervención en el marco de la nueva estrategia diseñada por el presidente estadounidense, Barack Obama.
Según los comandantes de los marines, sus hombres solo se han encontrado una pequeña resistencia por parte de los insurgentes, aunque el Washington Post afirma que podría haberse producido la primera baja estadounidense.
Los marines han recibido instrucciones de integrarse entre la población civil y vivir en pequeños asentamientos dentro de las aldeas. Según el general de brigada Lawrence D. Nicholson sus hombres centrarán sus esfuerzos en proteger a los civiles de los talibanes y a restaurar los servicios gubernamentales en lugar de llevar a cabo operaciones contra los insurgentes.
El Ejército advierte del peligro de confiarse y vaticina que los ataques probablemente irán en aumento una vez los efectivos entren en las localidades y tomen posiciones, de ahí el que se les haya recomendado prepararse para atentados suicidas, emboscadas y bombas de carretera.
Asimismo, los comandantes de la operación tratan de mantener alta la moral de sus hombres. “Vais a cambiar el mundo este verano y eso empieza esta mañana”, fue el mensaje del teniente Cabaniss.
La población está dividida. Mientras unos abogan por las conversaciones de paz y ven en la operación militar resultados nefastos; otros confían en las intenciones norteamericanas y apuestan por desarrollar dichos combates en otras regiones del país.
“Más allá de lo militar”
Por su parte, la ministra de Defensa española, Carme Chacón, Rusia calificó de “altamente satisfactoria” su visita al secretario de defensa estadounidense, Robert Gates, pero advirtió que la solución en Afganistán “va más allá de lo militar” y pasa por un plan civil “no para Afganistán sino con Afganistán”.

