La reunión de la mesa negociadora del diálogo social se convirtió el jueves en una sucesión de arrebatos. La patronal recurrió de nuevo a su ‘contrato de crisis’, los sindicatos evidenciaron su malestar abandonando la sala y la representación de Moncloa no supo cómo manejar tanto carácter. El resultado, una brecha abismal entre las partes para resolver un diálogo social demorado durante meses. Y las causas, la vuelta de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) a su oferta más agresiva y una mediación del Gobierno más proclive a las pretensiones de los empresarios que a las de los representantes de los trabajadores, según fuentes consultadas presentes en la mesa.
La patronal española, liderada por Gerardo Díaz Ferrán, puso sobre la mesa una oferta que, básicamente, consta de cinco puntos: una rebaja de otros tantos puntos en las cotizaciones del Régimen General de la Seguridad Social, el control de la patronal del absentismo laboral, el reconocimiento de las agencias privadas de recolocación laboral y una subida de las bonificaciones para los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) del 100% durante un año. Cinco puntos principales pero no los únicos, ya que los empresarios también barajan otorgar a las empresas de trabajo temporal (ETT’s) la capacidad para injerir en el sector de la construcción –actualmente prohibido por ley– e incluso que las bajas por incapacidad laboral estén exentas de cotización.
Todo un órdago que los sindicatos no pudieron asumir y que hizo que se levantaran airados de la mesa “ante la pasividad” del representante del Gobierno, Javier Vallés. Una oferta que la CEOE llama “contrato del siglo XXI” y que los trabajadores denominaron a este diario “propuesta de risa”.
REACCIÓN
Después del colapso de la negociación, el diálogo social está en un punto muy complicado. Preguntados por este diario, los sindicatos eluden hablar en estos momentos de llamar a una huelga general, pero aventuran “conflictividad social” si la patronal se mantiene en sus fueros y si Moncloa no evidencia en los encuentros lo que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, manifiesta en los mítines.
Ramón Górriz, miembro de CCOO y presente en la reunión del jueves, manifestó a Xornal su malestar tanto por la oferta de la patronal –que reconocieron más o menos previsible, pues ya habían planteado su ‘contrato de crisis’– como por el inmovilismo del Gobierno. “Nosotros no pasaremos por eso, o el Ejecutivo toma eso (una postura distinta) o habrá mucha conflictividad social”.
Y es que no solo la CEOE mostró sus cartas, sino que el Ejecutivo reculó en sus ofrecimientos: una ayuda a los parados sin ingresos sin cambios y el ‘ok’ a que las ETTs puedan operar en la construcción o la administración pública.
El secretario de Acción Sindical de UGT, por su parte, también condenó el papel de ambos –patronal y Ejecutivo–, y aseveró que será “muy complicado” llegar a acuerdo. El lunes, según pudo saber este diario, se retomará la mesa de diálogo. La CEOE, parca en valoraciones, se remitió a mostrar su “mejor voluntad” aunque “no está fácil”.

