No solo molesta a los sindicatos la postura de la patronal, que en esencia se limita ahora a intentar poner en marcha su oferta más agresiva contra una crisis que está costando mucho dinero a sus arcas. Las dificultades de las empresas hacen que tengan que echar mano de los despidos, muy costosos en el caso del mercado laboral español. Y contra su abaratamiento siempre se ha mostrado contrario Zapatero. Pero no sucedió lo mismo en el encuentro. Según aseguran las fuentes sindicales consultadas, el representante de Moncloa se limitó a aceptar los puntos requeridos por la patronal y no se posicionó contra la CEOE. No hay una ampliación de las prestaciones por desempleo, no hay medidas de reactivación económica y no hay calendario para el manido cambio de modelo económico.
