Una cuarta parte de los más de 7.000 vertidos detectados en los ríos y rías gallegas ( 5.049 y 2.094 respectivamente) se deben al mal estado en el que se encuentran las redes de saneamiento y las depuradoras (EDAR) de gran parte de las localidades de la comunidad. Conocidos son los problemas de estas estaciones a las que van a parar las aguas residuales de las grandes ciudades como Vigo o A Coruña. Sin embargo, también son numerosos los municipios de tamaño medio que carecen de unas depuradoras en óptimas condiciones.
Sin ir más lejos, según la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, 1.757 puntos prioritarios de vertidos corresponden a focos producidos por “deficiencias en las redes de saneamiento, vertidos puntuales de alivio y conexiones erróneas de esas redes”. Destacan, asimismo, la falta de depuradoras o su mal estado en numerosos ayuntamientos como una de las causas de este tipo de contaminación.
Ríos como el Verdugo, en Ponte Caldelas, –que apareció contaminado esta última semana por un escape de productos químicos de la propia EDAR– o el Gafos, en Pontevedra (ambos integrados en las competencias del ente Augas de Galicia, dependiente de la Xunta) que sufrió los efectos de los residuos sin depurar por la insuficiencia hidráulica del colector instalado en la zona, son algunos de los casos más conocidos en los últimos meses.
De hecho, la Consellería de Medio Ambiente que dirige Agustín Hernández se ha visto obligada a mejorar el estado de las depuradoras de la comunidad con la vista puesta en el 2015, año que la Unión Europea ha marcado como fecha límite para la adaptación a la Directiva Marco del Agua.
Muchos expertos afirman que si las actuaciones se siguen retrasando no se llegará a la fecha prevista y podrían caer multas millonarias. Por ello, la Xunta destinará 185 millones de euros a la gestión de las EDAR dentro de su Plan de Infraestructuras Hidráulicas 2009-2015. De este modo, Hernández pretende hacerse con el control de 147 depuradoras, que están explotadas por los propios municipios, frente a las 26 que maneja en la actualidad, con el fin de “mejorar su gestión”.
Asimismo, arreglar las maltrechas redes de saneamiento a tiempo es otro de los retos para la consellería . Para las rehabilitaciones y nuevas obras se prevé invertir algo más de 390 millones de euros.
PROBLEMAS EN EL MIÑO-SIL
Tampoco la Confederación Hidrográfica Miño-Sil se libra de la mala gestión de las estaciones depuradoras y el alcantarillado. Su presidente, Francisco Fernández Liñares, reconoció a Xornal que “Galicia ten máis dificultades pola súa dispersión demográfica e o saneamento supón grandes inversións”.
“Aínda que as redes empezaron a construirse hai moitos anos en vilas e cidades, nas aldeas aínda hai foxas sépticas que a duras penas cumplen cos requerimentos da calidade das augas”, explicó Liñares, que reconoció: “De cara ao 2015 temos que acometer obras para que as augas do estado español estén en boas condicións e creo que esa data pode cumprirse”.
De hecho, de los 57 vertidos detectados en esa cuenca durante el ejercicio en curso, unos cinco episodios se produjeron por dificultades técnicas en las EDAR de San Cibrao das Viñas ( río Barbaña; con 17.000 peces muertos); Ponteareas (río Tea); y O Porriño (río Louro). En la actualidad ya hay en marcha varios proyectos para acondicionar diversos colectores del río Miño en los concellos de Lugo y Ourense, entre otros.
Los derrames restantes del total pertenecen a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, de la que depende parte del río Eo. La Confederación Hidrográfica del Duero, que tiene la competencia sobre el río Támega (en Verín) no gestionó ninguna queja este año, si bien sí atendió denuncias a concellos durante el pasado año 2008 por el mismo motivo que las otras administraciones del dominio hidráulico y marítimo presentes en Galicia.
Acabar con los desastres provocados por las depuradoras es una de las grandes luchas de los colectivos ecologistas gallegos. El secretario ejecutivo de Adega, Fins Eirexas, aseguró a Xornal de Galicia que la política hidráulica en la comunidad “é do paleolítico inferior”. Eirexas insistió en que Galicia está muy lejos del ejemplo de los países nórdicos, que tienen “un grao de cumprimento altísimo da directiva marco da auga”. El representante de la entidad ecologista habla de la necesidad de tres fases en la depuración, frente al método que se emplea actualmente.
A "CANO ABERTO"
Para Eirexas la situación óptima sería disponer de una depuración “terciaria que redujese los metales pesados de carácter vírico e bacteriano” después de pasar el auga por las balsas de decantación y el tratamiento biológico “para evitar a contaminación” dos ríos. “En Galicia, nas capitais de provincia estamos tirando a cano aberto: a de Vigo e a de Coruña están sobrecargadas e as demáis o mesmo”, denuncia Eirexas, que insiste: “Os núcleos de 5.000 habitantes xa debían dispor de EDAR no 2005 e aínda están igual”.
Ecologistas en Acción también se ha fijado en Galicia como exponente de la mala gestión de los dominios hidráulicos para su informe de Banderas Negras 2009, cuya redacción contó con la ayuda de Verdegaia. Así, además de criticar la construcción de nuevo puertos deportivos en las costas gallegas, se ataca la situación de numerosas depuradoras.
La EDAR de Vilaboa, en Pontevedra, está en su punto de mira “por sus graves deficiencias en la depuración de las aguas”. Asimismo, critican que la de Nigrán “presenta deficiencias que a principios del verano de 2007 casi obligan a cerrar al baño la playa de Patos”. Otra de las que, a juicio del colectivo, no funciona bien es la de Gondomar, que “vierte sus aguas al río Miñor”. Puntualizan que, además, da cabida a los residuos de la Universidad de Vigo y sus laboratorios. Sin embargo, supuestamente van al mar “sin estar tratados”.

