Es tímido. Muy tímido. Pero, como buen gallego, no le falta el humor al responder; aunque calla mucho, tiene tanto o más que contar. Su meta es llegar alto y sabe que cada derrota y cada crítica son una estímulo único para acabar triunfando.
“Soy deportista, pero casi estoy sudando más que durante los entenamientos”, dijo a los periodistas en una ocasión. ¿Está usted sudando ahora ?
No, lo que pasa es que no me gustan nada las entrevistas. Yo soy más de entrenamientos. A las entrevistas no estoy acostumbrado.
Para que no se ponga nervioso, una fácil para empezar. Usted ya es veterano porque fíjese ha sido abanderado en dos ocasiones, clausura en Atenas04 y apertura en Pekín08. ¿Pesa mucho la bandera española?
[Risas] Pesa, pesa bastante, sobre todo en la inauguración. En la clausura de Atenas íbamos todos los abanderados juntos y lo llevé bien pero en la inauguración no porque iba yo solo y entras en un estadio repleto de gente y como que impone un poco. Hubiese preferido estar, en ese momento, en el grupo de atrás, porque vas en el medio, arropado por todos.
¿Con la fama de tímido que tiene, no se cayó redondo al saber que iba a ir presidiendo el cotarro español?
Estaba entrenándome y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, llamó a mi entrenador y Suso me dijo: “Ven aquí, acércate un momento a la motora”. Fue cuando me enteré pero estaba tan cansado que fue como si te dicen cualquier otra cosa.
En Pekín le ganó en la categoría de 1.000 metros Attila Vadja. Entrando en meta, con las canoas tan pegadas... ¿No le entraron ganas de arrearle un ‘remazo’?
Bueno, ganas no me han faltado [risas]. Yo intentaba ir lo más rápido posible pero es obvio que él fue más rápido que yo. No pude hacer nada más, es lo que tiene la competición, a veces puedes ganar y a veces no.
¿Entonces, lo de los remos no?
No, lo de los palazos casi lo dejamos ahí.
¿Y cómo sabe el oro de Atenas?
Pues el de Atenas la verdad es que me supo muy bien. Era mi primera carrera en unos Juegos Olímpicos y mira, primera carrera, primer oro. No se puede pedir más, tenía 21 años y tenía muchas ganas de triunfar y de hacerlo bien
¿Y si del piragüismo le hubiesen mandado a casa, a qué se hubiera dedicado?
Espera un momentito, vengo ahora, es que estaba haciendo la comida y se me ha salido por fuera... No sé, supongo que a otro deporte, el mountain bike también me atrae. Hay muchos deportes que me gustan pero no los practico porque no tengo tiempo.
¿No le tienta ser imagen promocional de su tierra con eso de “Cangas, a mar de ben”?
No estaría mal. Pero como, de momento, no me lo han ofrecido, tampoco pienso en ello. De otra forma sí que voy promocionando Cangas por ahí adelante pero tampoco he sido remunerado por ello.
Todos están tan orgullosos que le han dado premios Percebe, Vieira, el del Cocido... ¿Cuál será el siguiente en el menú?
Vieira de Plata al Mejor Deportista del Año me dieron una, también un Percebe de Oro [risas] y fui Comendador de la Orden del Cocido de Lalín. Lo más gracioso es que soy alérgico al marisco desde pequeño, no lo puedo tomar porque me hace daño.
¿Le diría a mucha gente lo que escribe Rosana en su canción: “Que te vaya bonito, que no te vaya mal y que el tiempo te deje donde tengas que estar”?
A mucha gente se lo diría, a aquellos que estuvieron metiendo cizaña, que no ayudaron para nada e incluso perjudicaron. A toda esa gente habría que decírselo algún día.
¿Se iría de cañas con Ánxela Bugallo?
No, de mojitos mejor.
¿Aquel comunicado en el que la invitaba a unos mojitos cuando le ingresara los 106.000 euros de subvención... ¿Eso era retranca gallega?
Un poco de retranca gallega sí porque, si no me ingresaste ese dinero, no puedes decir que lo has hecho, no puedes estar mintiendo.
¿‘Coitadiño’ o lobo con piel de cordero?
Soy una persona un poco más tímida de lo normal pero las uñas, cuando hay que sacarlas, se sacan.
¿Se llevó un susto cuando Ánxela Bugallo fue a recibirle?
Después de estar cuatro años molestando mucho no pensé que me fuera a recibir; era mi momento y cuando llegué tenía muy claro que ella no iba a estar ahí. Pasé de ella y ya.
¿Se animaría a ir a la playa nudista de Barra?
He estado ya. En Barra me conoce mucha gente e igual te sacan una cámara. Pero, en otro sentido, no tengo mayor problema. Además, tengo que tomar el sol porque me quito la camiseta y parece que la llevo puesta.

