Dicen que los gallegos son muy supersticiosos. Quizá no siempre, pero en ocasiones el tópico se cumple al dedillo y se dan situaciones extraordinarias, por ser poco habituales, y muy significativas. Eso es lo que pareció ocurrir hace ya varias décadas, en el 36, con la represión franquista.
En los episodios trágicos que se vivieron por aquella época, Galicia destacó en una cosa con respecto al resto de España: gran parte de las fosas de los represaliados se ubicaron en los propios camposantos. Así lo explica, el vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Santiago Macías. “En Galicia hay un alto porcentaje de fosas que, no sé si decir afortunadamente, están dentro de los cementerios”, explica Macías.
A su juicio, esta práctica fue una cosa marcada por “la superstición” de los vecinos. “Hay lugares en los que asesinaron a personas en los alrededores de un pueblo y los vecinos posteriormente tuvieron la delicadeza o la posibilidad de ir a recoger los restos y llevarlos a cementerios para enterrarlos dignamente”, comenta. Por ello muchos enterramientos colectivos aparecen ahora en camposantos, o al menos existen documentos de que en un tiempo sí estuvieron ubicados en esas zonas.
También se conservan nombres de zonas que recuerdan estos hechos como el de A Volta dos Nove, en la localidad pontevedresa de Baiona, indicadores de donde murieron algunos paseados. “Siguen siendo lugares emblemáticos”, asegura Macías.
Una muestra de la superstición o de la caridad fue la del cementerio de Mondoñedo, en Lugo, donde varias fotografías y textos antiguos atestiguaban que una fosa en la que descansaban cuatro represaliados –un quinto ya había sido recuperado de manera clandestina por su familia a principios de los años 40, según cuentan desde la Asociación– había estado dentro del recinto. Finalmente, tras dos meses de duro trabajo, no se pudo dar con los restos por las sucesivas remodelaciones sufridas en la zona de las tumbas.
No obstante, antes de final de año la entidad volverá a buscar en los cementerios de Cornazo (Vilagarcía de Arousa), San Pedro de Tenorio (Cotobade) y San Salvador de Budiño (O Porriño) para devolver a las familias lo que les fue arrebatado hace ya muchos años. En el caso de Tenorio, los trabajos serán más difíciles porque la Dirección xeral de Patrimonio todavía no ha dado luz verde para exhumar la fosa. Además, rehusaron aclarar a Xornal como va la tramitación del permiso.
REPRESIÓN DURANTE LA GUERRA
Aunque “la cantidad de represaliados y la metodología se parece muchísimo”, otra de las diferencias entre la comunidad gallega y el resto de España es que aquí “la represión fue durante la guerra no después como en zonas de Valencia, Madrid, Barcelona...”.
Macías destaca que el final de los combates en el 39 no supuso para Galicia el inicio de los castigos ya que “las ejecuciones se habían llevado a cabo en una parte importantísima” antes de acabar la guerra.
