Hace un año, en el inicio del curso político en el Castelo de Soutomaior (Arcade), el PP estaba en los huesos. José Luis Rodríguez Zapatero había reeditado la presidencia del Gobierno central y en Galicia Emilio Pérez Touriño se enredaba dándole vueltas a la fecha de las elecciones gallegas con la convicción de que el bipartito no podría perder la Xunta. Hace un año, Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy se conjuraron para volver a Soutomaior con el Gobierno de Galicia en el zurrón.
Un año después, los mismos protagonistas regresaron al mismo escenario. Las mismas caras, distinto ánimo, otro objetivo: llevar a Mariano Rajoy a La Moncloa. “En Galicia comenzó el cambio. Si hace un año de aquí salió un presidente, dentro de un tiempo, más pronto que tarde, de este curso político saldrá el presidente de España”. Con esta declaración de intenciones cerró su alocución el mandatario gallego para entregarle la palabra a Mariano Rajoy, que lo escuchaba con atención al lado de Manuel Fraga, de los presidentes provinciales del PPdeG y de varios miembros del Gobierno de la Xunta.
Pero antes, Alberto Núñez Feijóo, el político que escenifica el triunfo contra los pronósticos para los populares, hizo balance de su gestión en los 134 días que lleva en la Xunta, trazó sus propósitos para este año y arremetió contra José Luis Rodríguez Zapatero, a quien culpó de la crisis, como todos los que subieron al estrado. El PP ha puesto en el centro de la diana política a un Zapatero lastrado por la crisis económica y por sus resbalones semánticos en este asunto. “El otro día estaba leyendo Crónica del rey pasmado, de Torrente Ballester y es lo que pasa en España. El presidente está pasmado con el lío que montó. No sabe tomar una iniciativa, mantenerla y hacer una hoja de ruta. No es lo mismo subir que bajar. No se puede decir que bajar los impuestos es de izquierdas y subirlos también. Menos mal que ha dicho que la subida es limitada y temporal. Limitada seguro, porque no se pueden subir más, y temporal también, porque en dos años Rajoy los bajará”. Cada argumento de Feijóo fue jaleado por el casi millar de simpatizantes populares que peregrinaron hasta Soutomaior para escuchar al líder gallego y al nacional.
“El pasado curso fue el del triplete –dijo Feijóo apoyándose en un símil futbolístico–, ganamos en Galicia, en Europa y facilitamos el cambio en el País Vasco. Por eso se comprende el nerviosismo del PSOE. Que digan lo que quieran, que traten de perseguirnos porque solo puede perseguir el que va detrás y el Gobierno va detrás en propuestas y en soluciones. El cambio en Galicia ha demostrado que el presidente tiene que ser normal y Mariano Rajoy es un presidente del que te puedes fiar y lo saben en el PSOE”.
La arenga de Feijóo fue correspondida con un “guapo” que se escuchó en los jardines de la fortaleza de Soutomaior, “testigo mudo y sólido” de que el cambio es posible para el PP, como sucedió en Galicia.
“Hace un un año había dos partidos, dos gobiernos y dos programas. Hace un año había un Gobierno que estaba haciendo un presupuesto electoralista y ahora hay un Gobierno serio que está haciendo un presupuesto serio ante la crisis y respeta a las minorías”, afirmó Feijóo. Para el líder de los populares gallegos, la llegada del PP a la Xunta trajo a Galicia “la libertad para que cada uno diga lo que quiera sin faltar al respeto frente a las imposiciones” y confesó sentirse especialmente orgulloso de haber contribuido a “democratizar el sentimiento gallego frente a los que querían apoderarse de él”. “Este es un país en el que ya se puede decir libertad y liberdade”, añadió.
Uno de los objetivos del Gobierno gallego para este curso es “recobrar la autestima de los gallegos como país”, de “aprovechar que Galicia será el centro de Europa en el 2010” y de “garantizar los servicios sociales pase lo que pase”.
“Por más agujeros y presupuestos irreales que haya, os puedo garantizar que no voy a tocar una sanidad pública eficiente ni los servicios sociales”, insistió. Para Feijóo, el curso político que acaba de principiar será el “de la efectividad, de hablar menos y de hacer más y de dejar de hablar de identidades estériles”.
La austeridad, una de las divisas que pretende hacer de su gestión, también fue traída a los jardines de Soutomaior. “Para poder gobernar en Galicia tienes que salir a la calle, mirar a la gente a la cara y decirle somos galegos coma ti. Mientras lo seamos, el PP seguirá ganando todas las elecciones”, afirmó aludiendo a una recomendación que en su día le hizo Manuel Fraga. “Ninguna persona que se le suba el cargo a la cabeza estará en mi Gobierno”, prometió.
Feijóo también quiso resumir en dos palabras los 134 días que lleva en San Caetano. Lo hizo con ironía: “Si nosotros fuésemos del PSOE diríamos im-presionante, pero como somos del PP las dos palabras son ‘estamos traballando’”. A continuación Rajoy añadió: “Estades traballando moi ben”. No era el día para hacer autocrítica en el PP.
Se non sabes de onde ves nen coñeces as tuas raigañas, non sabes quen eres.E se non o sabes é que non tes identidade. Se non tes identidade eres "ninguén". E si eres "ninguen" é que non existes. Oes, e se non existimos qué carallo de autoconfianza queredes que teñamos? Por outra banda, sen identidade non hai autoconfianza e sen esta non pode existir efectividade. Darlle aos galegos señas de identidade e poderán acadar autocofianza e afectividade por a súa Terra e por o que fan, e veredes coma xurde, de seu, a efectividade. E non o esquezades endexamais: aqueles que percuran a ausencia de identidade do seu pobo non son mais que uns renegados.

