En 1973, Martin Cooper presionó una tecla, obtuvo señal de línea y realizó la primera llamada desde un móvil en la historia. Llamó a Nueva York al abatido Joel Engel, que era investigador de Bell Labs, competidor de su empresa, Dyna-Trac. Ahora, el padre de este aparato huye de las nuevas tecnologías. “No he tocado nunca un iPhone, pero esta guerra entre Android, Apple y Symbian me parece de lo más democrático; traerá innovación y es mejor que un solo sistema para todos”, asegura.
Además, reconoce que tampoco utiliza ni entiende las modernas redes sociales. “Los terminales de hoy nos hacen más sociables; hasta nos permiten interaccionar en Facebook y Twitter, aunque esto último no lo comprendo del todo”, admite este visionario.
El premio Príncipe de Asturias 2009 a la Investigación Científica y Técnica, Martin Cooper, asegura que la tecnología móvil todavía está en una fase de evolución muy limitada, como si fuese “un bebé”. En una conferencia organizada por la Fundación Telefónica, Cooper recordó los comienzos de las comunicaciones móviles, hace 100 años.
El concepto nació en 1947, en los Bell Laboratories y por entonces la idea no era factible debido a dificultades en la concesión de espectro de radio por parte de las autoridades estadounidenses. A partir de 1960, Bell y Motorola empezaron a estudiar el concepto y a intentar ponerlo en práctica. A pesar de que estas aplicaciones se enfocaban para tener teléfonos en los coches debido al peso de los primeros terminales, Cooper defendió que la revolución pasaba por que las personas pudieran utilizar los teléfonos desde donde estuviesen. Motorola venció la carrera del teléfono móvil en 1973, gracias a Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson.
TECNOLOGÍA MÓVIL ‘EN PAÑALES’
Cooper aseguró ayer que este dispositivo, que pesaba aproximadamente un kilogramo y costaba en los años ochenta alrededor de 4.000 dólares, hizo realidad un sueño. Desde entonces, una vez que se abrió la competencia, la telefonía móvil fue avanzando hasta ser capaz de ofrecer audio, texto, internet y radio hasta ser utilizada por cerca de la mitad de la población del planeta. Sin embargo, pese a todos estos avances, el llamado padre del teléfono móvil aseguró ayer que esta tecnología aún es muy nueva y tiene enormes posibilidades para desarrollarse en el futuro.
Una de sus orientaciones, explicó Cooper, será emplear los dispositivos móviles en el campo de la salud, lo que permitirá detectar a tiempo los infartos, controlar el ritmo cardiaco, el peso o la temperatura corporal. Pero sin duda, dijo, el futuro de la tecnología móvil pasa por su integración con internet, lo que mejorará la productividad, reducirá el coste de las redes, dotará al producto de más seguridad y “revolucionará” la interacción social.
Las nuevas tecnologías, aseguró, han modificado los usos de los usuarios y por ello se está revirtiendo la tendencia de aquellos que prefieren tener una línea fija a una red inalámbrica, “algo lógico, porque llamamos a personas, no a lugares”, indicó Cooper. Con respecto a las baterías, el inventor considera que en unos años el cuerpo humano será capaz de recargar los dispositivos, aunque confesó no saber muy bien cómo. “Hay que tener paciencia y esperar diez o veinte años”, concluyó.