Quién ha dicho que la universidad es cosa de veinteañeros? La experiencia de los mayores de las parroquias de Xestoso-Cambás (Monfero), Xermade, Guitiriz, Aranga, O Irixo y Paderne en A Coruña demuestra lo contrario. Por segundo año consecutivo, un total de 135 personas mayores de 55 años acuden a las clases que el arqueólogo e historiador de la Diputación Felipe Senén o el doctor gerontólogo Marcelino Mosquera, entre otros, imparten en la UNED de Xestoso. Xornal estuvo presente en una de las jornadas de Historia de Galicia que Senén dio sobre el terreno. El tema, la Torre de Hércules. El éxito de este proyecto ha convertido a la primera UNED senior de Galicia en la mayor de España por alumnos y por edad. La mayoría cuentan ya con la experiencia que da tener más de 70 años. Nunca es tarde para aprender y transmitir lo aprendido. Porque, como dice el alma de esta iniciativa, el párroco don Luís Rodríguez Patiño, cada uno cumple una función.
Don Luís, como le llaman sus feligreses, llegó hace 27 años a Xestoso, después de ejercer como misionero comboniano en Latinoamérica. Vivió en Francia, en Inglaterra y está estudiando su séptima titulación, Trabajo Social, después de licenciarse en Filosofía, Teología, Derecho, Ciencias Políticas y Criminología. Pero fue precisamente esa vocación misionera la que le llevó hasta este rincón de Galicia. Es un párroco peculiar; no parecía un cura cuando llegó, dicen los que le conocen. “Entonces me llamaban Jesucristo Superstar”, asegura, antes de mostrarnos una foto con melena y barba.
Don Luís nos cuenta que comenzó dando la extremaunción cada año: “Reunía a cien o doscientos con un tema. Por ejemplo: ‘Sonreír prolonga la vida”, explica. Sin embargo, hace unos catorce años se dio cuenta de que había que buscar nuevas opciones para luchar contra la pirámide invertida que impera, sobre todo, en la Galicia rural. Con una población envejecida, dispersa y con escasas infraestructuras había que buscar vías para hacer perdurar la parroquia, las raíces y una forma de vida, pero sin renunciar al avance.
“Tradición dinámica, porque si miras solo hacia atrás te vuelves estatua de sal”, explica. Una filosofía a través de la cual también entiende la religión y que le ha llevado a ser crítico con parte del planteamiento de la jerarquía eclesiástica. “Cuando llegué, tuve que luchar contra viento y marea, porque a la Iglesia no le gustaba mi forma de actuar”, asegura. Pero no solo se enfrentó a sus superiores.
“Los primeros años me volcaba contra ellos (los feligreses), los machacaba, pero hacia el año 2000, ante la situación que teníamos, me dije, quieto fiera que, si no, se te vienen contra ti”, resume Don Luís. Entonces decidió cambiar su estrategia: “Vosotros sois importantes y hay que hacer algo para aprovechar la experiencia y la memoria histórica que dan los años y el tiempo del que disponéis”.
Así que, igual que los niños tienen que aprender a ser adultos, pensó que los mayores tenían que aprender que la vejez es un hecho real. Éste fue el germen de la creación del primer Consejo de Ancianos de toda España, del que surgió el proyecto de la Universidad Senior.
Al principio comenzaron con una pequeña colaboración con la UNED que permitía dar clases de cuidado a mayores, impartidas por gerontólogos en la casa parroquial de Xestoso. “Porque una fábrica de viejos da mucho más que un montón de vacas”, explica don Luís, que vio en la iniciativa una alternativa a la emigración del campo a la ciudad de aquellos que antes lograban vivir del sector lácteo. La experiencia fue tan buena que el año pasado ampliaron el convenio para crear la mayor Universidad Senior de toda España.
CLASE SOBRE EL TERRENO
“La juventud aún tira”, dice el párroco, señalando a los universitarios cuando nos ve llegar a la Torre de Hércules. Para este tipo de clases sobre el terreno, el número de alumnos es limitado y viene marcado por las plazas del autobús que los traslada. Así, unos cincuenta estudiantes, tras unos minutos de explicación a los pies del monumento romano, se adentran en el interior de la Torre de la mano de Senén.
“Estamos encantados con este profesor”, nos cuenta Antonio García Pérez, el alumno más veterano con 86 años. Antonio explica que este curso pueden escoger entre cuatro asignaturas: Historia de Galicia, Primeros Auxilios, Introducción a la Informática e Introducción al Inglés. La materia más demandada es la de Medicina, donde están matriculados 97 alumnos. Cada año lectivo se divide en dos cuatrimestres y cada asignatura tiene una carga lectiva de 30 horas, tres créditos. En tres o cuatro años, cuando los alumnos completan 30 créditos, obtienen un diploma de la UNED. Al terminar cada curso, el coordinador de la iniciativa, don Luís, organiza un viaje de fin de curso. “El año pasado fuimos a Murcia, éste a Ceuta. Pero yo ya fui”, aclara Antonio García Pérez.
Las ganas de aprender, la motivación y la inquietud por conocer no tienen edad, como tampoco la tiene la esperanza de que hay mucho que ofrecer después de la jubilación. Carmen Carballeira, de 65 años, cuenta que antes de empezar la universidad necesitaba acudir a un masajista. “Desde que vengo, estoy más activa. Felipe Senén é moi andador”, dice, recordando que la semana anterior la clase versó sobre los castros celtas y la visita, lloviendo, la hicieron al que está en Borneiro (Bergantiños). Hortensia Prieto, de 75 años, explica que son sus hijos los primeros que la animan a estudiar. A la hora de los exámenes, cuenta, “se hace lo que se puede porque con esta edad...”. La matrícula cuesta entre 20 y 30 euros, aunque el coste oficial es de 50. La diferencia, así como el salario de los profesores (30 euros por hora), se completa con las ayudas que reciben de los Ayuntamientos de Monfero, Aranga y Xermade.
De lograr las subvenciones se encarga don Luís. No es la primera vez, nos cuenta, que acude a una caja de ahorros para recordarle que está obligada a destinar parte de sus beneficios a obras sociales. Dando voz al Consejo de Ancianos de Xestoso-Cambás, Don Luís logró presionar a autoridades y entidades para mejorar el entorno en el que viven. “Ahora ya no es un cura tocado el que pide, son viejos y hay que poner los pies en el suelo”, afirma. El objetivo, como el de la UNED senior, es el dar a conocer que hay vida después de la jubilación, como también están vivas y quieren seguir estándolo las aldeas de Galicia.

