El Gobierno popular encargó, nada más acceder al poder en la Xunta de Galicia, una auditoría interna sobre las cuentas del hospital del Centro Gallego de Buenos Aires. Pese a que la propia institución no veía necesario este control, al disponer del balance de cuentas actualizado, la Administración insistió y encargó la auditoría a la misma empresa que ahora propone para gestionar las instalaciones (3A Recoletas). “No se conformaban con nuestros propios datos e insistieron que había que gastar el dinero en algo que nosotros no considerábamos necesario”, dice uno de los socios del histórico centro. Además, los emigrantes denuncian que el informe emitido por este grupo empresarial privado fue “falso, mentiroso y tramposo para ejercer aún más presión sobre la colectividad”.
