“Impulsaremos una serie de reformas gerenciales y administrativas que le den un nuevo enfoque técnico al Hospital del Centro Gallego de Buenos Aires”. Así resumía Pilar Farjas el pasado fin de semana y durante su visita a Argentina los cambios previstos en el centro sanitario de la colectividad gallega, del que dependen cerca de 25.000 emigrantes y familiares. Un eufemismo que esconde la privatización total durante los próximos 13 años de la gerencia de las instalaciones, que pasarán a ser controladas por un grupo creado en Cuenca con la ayuda de una jugosa subvención de la Administración de más de 27 millones de euros durante nueve años.
El anuncio fue realizado por la conselleira de Sanidade tras la reunión, en la capital argentina, del patronato de la Fundación Galicia Saúde, organismo público que gestiona el área asistencial sanitario de la entidad desde 2003. En la rueda de prensa, anunció una partida de más de tres millones de euros anuales para el hospital del Centro Gallego para “ayudar a hacer frente al balance de saldo negativo” de la institución, que el pasado mes de abril alcanzaba los 1,7 millones.
Pero tanto Pilar Farjas como los comunicados de prensa emitidos por la Xunta de Galicia obviaron dar más detalles sobre una propuesta cerrada y un borrador que ha “escandalizado” a la importante colectividad gallega de Buenos Aires. “Llegaron con una propuesta cerrada y sin permitirnos preparar documentación ni nada; lo tienen decidido”, dice un miembro del Centro Gallego de Buenos Aires que prefiere mantener el anonimato y que denuncia las “coacciones” sufridas por los cinco representantes de las agrupaciones gallegas del Patronato de la Fundación Galicia-Saúde.
El borrador presentado en la reunión del Patronato, al que tuvo acceso Xornal, no se hizo público en ningún momento. En él, se establece un contrato entre la Fundación Galicia Saúde y el grupo privado 3A Recoletas, por lo que esta empresa se encargaría de la gestión del hospital hasta 2022, con lo que se despojaría a los emigrantes del control de su histórico hospital.
Una adjudicación directa y sin concurso para una firma que adquiriría el compromiso, según el mismo borrador, de aportar 8 millones de euros “en obras, tecnología médica y sistemas de información”. Es decir, colaboraría con unos 615.000 euros anuales frente a los 3,1 millones que pondría la Xunta en un hospital que no gestionaría.
En el borrador se aclara, incluso, que la gestión sanitaria del centro será “llevada por un gerente con plena autonomía” y que, en caso de que tenga que ser sustituido, “se facilitará al Grupo 3A Recoletas para poder designar libremente uno nuevo (o consensuado con el Patronato).
La celeridad e insistencia con la que los representantes de la Xunta presentaron el borrador en el patronato sorprendió a los representantes de las agrupaciones gallegas. Ninguna de ellas ha firmado aún el acuerdo, ante las dudas que les causa la posibilidad de que sea una empresa privada la que gestione un centro del que dependen casi 25.000 gallegos y que contiene la memoria de un país entre libros, archivos sonoros y recuerdos. Especialmente grave es el caso de aquellos mayores de 65 años , que cuentan ya con verdaderos problemas para afrontar el pago de la cuota y que se verían abocados al desamparo sanitario.
En la polémica reunión del Patronato de la Fundación Galicia-Saúde participaron, además de la conselleira Pilar Farjas, el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda; el secretario xeral de Emigración, Santiago Camba; el secretario xeral de la Consellería de Sanidade, Roberto Pérez; el director de Recursos Económicos del Sergas, Pablo Torres; el delegado de la Xunta en Argentina, Alejandro López; y el gerente de la fundación, José Castelao Bragaña, este último uno de los más”vehementes” a la hora de defender la propuesta.
Al término de la reunión, Pilar Farjas insistió en la intención de avanzar en la “reorganización de la gerencia del centro” para darle, según sus declaraciones, “una mayor presencia gallega”. La encargada de hacerla será un grupo privado con sede en Valladolid y hospitales por toda España, menos en Galicia.

