Julio Fernández Gayoso no da marcha atrás. Y cuenta con el apoyo de los organismos más representantivos de Vigo para continuar con su propósito: el ‘no’ a la fusión con Caixa Galicia, opción pretendida por la Xunta, y la defensa de su propuesta y datos. En el Consejo de Administración de Caixanova, que celebró ayer un encuentro ordinario mensual, el presidente de la entidad insistió a su equipo directivo que “no acepta” ni “da por buenos” los datos que componen el informe de la Xunta de Galicia, y les trasladó también la “presión” que sobre sus negociadores están ejerciendo los técnicos del Ejecutivo gallego. “Para Gayoso, y también para su consejo, los números de la Xunta no son buenos”, señalaron a Xornal de Galicia fuentes de la entidad. Números que dicen que la fusión entre las dos cajas gallegas es viable y solvente y supondría unos 1.000 despidos y hasta un máximo de 300 cierres de oficinas en Galicia y el exterior de la comunidad.
Según ha sabido Xornal, el espectro más representativo de la ciudad olívica en materia económica y política está “escandalizado” por la “excesiva presión” que padece Caixanova para “cerrar la fusión ya”. Fuentes del consistorio vigués avanzaron ya de mañana que “los miembros del consejo van con la intención de decir que no a la propuesta oficial de la Xunta”. Pero, según otras fuentes consultadas, no fueron preguntados al respecto. “¿No decían que era una negociación?”, señalaron. “No entendemos las maneras con las que están negociando”. Por la tarde, terminado el encuentro en la sede de la entidad, se confirmó que, como hasta ahora, Fernández Gayoso mantiene el apoyo de su equipo. “También tienen números, los han visto y los dan por buenos”, señalan desde la caja.
SECTOR ECONÓMICO
De igual modo se pronuncian, también, desde los organismos económicos de la ciudad. “Es evidente que han incrementado la presión para llevar a cabo la fusión, pero Caixanova se mantiene en su negativa a esta propuesta y a pesar de las presiones de algún medio de comunicación”. La actitud implacable de los técnicos de la Consellería de Facenda –encargados de arbitrar las negociaciones con las cajas– con los enviados de Caixanova provocó ayer indignación en la ciudad. “Hay una propuesta de la Xunta, pero hay otra de Caixanova”.
Por otra banda, los socialistas gallegos confían en que la opción que plantearon a Feijóo en su encuentro del miércoles –un Sistema Institucional de Protección (SIP)– sí sea aceptada en Vigo. “La fusión es distinta, pero esta fórmula valdría a todos”, señalan desde la formación dirigida por Manuel Vázquez. “Está claro que Galicia demanda que las cajas sigan siendo gallegas, y esta fórmula no daña a nadie”. Desde el entorno de las cajas señalan que “un SIP no es una solución óptima, ni mucho menos, pero dar la impresión de que se quiere hacer someter a una de las entidades no es bueno para nadie”.
“Vista la presión –ese tono del primer encuentro entre técnicos de la Xunta con los de Caixanova y Caixa Galicia era conocido ayer en la ciudad– no creemos que vaya a ceder por mucha que haya, Gayoso tiene mucho apoyo en Vigo”, indican fuentes próximas a la entidad. Mientras tanto, en Caixa Galicia continúan con los contactos programados por Facenda. Fuentes de la consellería comandada por Marta Fernández Currás señalaron ayer que “los encuentros serán continuados” y “se desarrollarán en función de las necesidades de los técnicos”, aunque concluirán “dentro del plazo marcado” por Feijóo. Desde Caixanova, por su parte, repitieron ayer que “estudian la propuesta” oficial, pero que su presidente “ya presentó otra”. Tanto el Ejecutivo como la caja con sede en Vigo mantienen que sus datos son “minuciosos”, con lo que la solución al conflicto se presume complicada.
SINDICATO MAYORITARIO
A mayores de los sectores más representativos de Vigo, Gayoso cuenta también con el apoyo del sindicato mayoritario en la caja (Csica, 47% de representación), que condenaron a Xornal no haber sido invitados al encuentro de hoy con Feijóo. Su responsable, Miguel Argones, insiste en que “la fusión gallega no nos cuadra”, porque “las decisiones económicas tienen que tomarse con la cabeza”. “Un SIP es la mejor opción, se mantiene la sede, se pagan impuestos en Galicia y hay menos despidos”, sentenció.

