“La solución de la crisis está en las elecciones”. La aseveración del candidato favorito a convertirse en el próximo presidente de Honduras, Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, representa la esperanza de muchos hondureños que acudirán hoy a las urnas. Pero choca con la opinión de muchos otros y de la comunidad internacional, que se resiste a que los comicios acaben por legitimar al Gobierno surgido del golpe militar que el pasado mes de junio derrocó y sacó del país al presidente Manuel Zelaya.
Ayer, cuando se cumplían cinco meses del golpe de Estado, en Honduras pesaba la incertidumbre y no mandaba nadie. Aunque había dos presidentes. El golpista, Roberto Micheletti, delegó en el consejo de ministros y se retiró del poder hasta el miércoles para evitar “presunciones de influencia”. El depuesto, Mel Zelaya, hospedado en la embajada de Brasil desde que regresó clandestinamente a Tegucigalpa hace más de dos meses, solo podía clamar por una radio prohibida contra unos comicios “ilegales y nulos” que, afirmaba, va a “impugnar”.
Segundo intento
Las veleidades izquierdistas del histriónico Zelaya, la actitud gorilesca de Micheletti y estos cinco meses de emergencia y aislamiento han dividido al Partido Liberal, del que ambos forman parte. Y así han menguado las posibilidades de triunfo de su candidato, Elvin Santos, al que las encuestas de intención de voto sitúan entre 10 y 16 puntos porcentuales por debajo de un Porfirio Lobo que busca por segunda vez la presidencia. Santos aún señaló ayer que los hondureños “ya decidieron” darle a él el voto.
Pero era Lobo el que veía más cerca la victoria que se le escapó frente a Zelaya en el 2005. Tanto, que ya expresó su temor de recibir la presidencia de manos de Micheletti. “Sería como un beso envenenado”, señaló en una reunión con funcionarios estadounidenses. Lobo dijo que convocará un “gran diálogo nacional” y que “en algún momento hay que hablar con Zelaya”.
El Congreso debe votar el miércoles sobre la restitución del presidente derrocado, pero ya la Corte Suprema de Justicia señaló que «no sería legal» que regrese al poder porque tiene orden de captura. Y Lobo se pregunta: “Hay que ver cómo salimos de esto”.
Otros tres candidatos sin posibilidades completaban una lista de presidenciables de la que se apartó un independiente, Carlos Reyes, para “no participar en la farsa y legalizar el golpe de Estado”. El débil Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado convocó para hoy un “toque de queda popular”: que nadie salga de su casa. La participación en las manifestaciones de ese frente ha ido mermando, pero Zelaya aún dijo anteayer: “Que me dejen salir el domingo de la embajada, a ver si estoy solo”.
abandono
Estado Unidos lo dejó “en medio del río”. Tras forzar hace un mes un acuerdo ficticio, el Gobierno de Washington inició la lista de países americanos, ahora cinco, que anunciaron su aval a las elecciones. Las urnas, hoy, pueden solucionar o profundizar aun más una crisis que es ya política, social y económica.
