Una ceremonia de graduación universitaria fue el escenario escogido ayer por la milicia Al Shabab –islamistas radicales vinculados a Al Qaeda– para atentar contra el frágil Gobierno de Somalia, al que pretende derrocar. Además de los cargos murieron otras 16 personas, incluidos dos periodistas.
Un suicida, con ropas de mujer, hizo estallar su carga explosiva en el acto de graduación de estudiantes de medicina en el Hotel Shamo de la capital somalí. Los miembros del Ejecutivo fallecidos son la ministra de Salud, Qamar Aden Alí, el ministro de Educación, Ahmed Abdulahi Waayeel, y el de Educación Superior, Ibrahim Hassan Addow. El titular de Deportes, Saleban Olad Roble, está gravemente herido.
Este nuevo atentado demuestra la gran capacidad de los insurgentes islamistas para golpear al Gobierno que, bajo el auspicio de la ONU y la comunidad internacional, está encabezado por Sheik Sharif Ahmed.
Los supervivientes del atentado relatan una auténtica sangría en la sala del hotel. “Había restos humanos por todas partes”, explicaba un periodista presente en el acto. “Muchos de mis amigos han muerto”, relataba, desencajado, un estudiante de medicina presente en el acto.
El suicida, según el relato de otro testigo, se sentó entre el público a escuchar las intervenciones y, tras constatar la presencia de los ministros, se acercó a ellos e hizo estallar su potente carga explosiva.
Uno de los periodistas fallecidos es un colaborador de la agencia EFE y de la emisora de televisión Al Arabia en Mogadiscio, Hassan Subeyr Haji. El otro es un radiofonista de la emisora somalí Radio Shabelle, Mohamed Amin. Con estos dos ya suman ocho los reporteros muertos de forma violenta en Somalia este año.
La UE condenó el atentado e instó al Gobierno del país a que “continúe por la senda de la reconciliación”. En un sentido similar se pronunció el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, que puntualizó su “total compromiso” en la lucha contra el terrorismo internacional.
