Cuando se despertó el dinosaurio seguía allí”. Es el cuento más breve de la literatura mundial, pero es la pesadilla con más lento despertar de la historia de la economía española. Semana tras semana, mes a mes, hemos amanecido con el mismo monstruo todas las mañanas. La crisis con letras mayúsculas, indicadores rojos y pictograma de colas de paro. El año 2009 será recordado, como otro de misma terminación pero de hace siete décadas, por ser el peor de la historia de la economía moderna. En España, por haber dilatado hasta lo dramático las peores cifras macroeconómicas: desempleo, construcción, producción industrial, pequeñas y medianas empresas, sectores primarios, sistema financiero... Y, en medio de la crisis, un Gobierno penitente. Pasar página es una obsesión para más de un millón de familias que tienen a todos sus miembros activos sin trabajo, pero el propio Ejecutivo de Zapatero reconoce que el 2010 no aportará titulares de creación de empleo. Sumida en una profunda recesión, será la española la economía desarrollada la que salga de la crisis más tarde. Y no será en el año que comienza en unas horas.
Galicia empezó 2008 con una tasa de paro del 8,35%, y 2009 con el 12,22%. España incrementó en doce meses el mismo indicador en más de seis puntos, con meses dramáticos con subidas del número de desempleados de más de 190.000 personas. Destrucción neta de puestos de trabajo que no es equiparable en ningún caso a cualquier otro país desarrollado. Casi el 9% de los hogares españoles tienen a todos sus miembros activos sin empleo, el 6% en el caso de las familias gallegas. “¿Cuándo acabará la crisis?”, preguntan unos y otros. La información de la economía llamada doméstica –o la que se sufre cada día dentro de las casas– se ha vuelto recurrente, necesaria, habitual en conversaciones y debates. España enfila 2010 con casi cuatro millones de desempleados; Galicia lo hace con más de 200.000 y subidas mensuales que superan la media estatal. El rumbo no se ha enfilado ni con un Plan E –de obras menores– de 8.000 millones de euros ni con un cambio de modelo económico que no ha sido pactado con agentes sociales ni económicos. Y, es necesario recordarlo, el diálogo social está roto desde hace casi seis meses.
LA CUMBRE POR EL TODO
El ya ex ministro de Economía Pedro Solbes comenzó 2009 –y hasta que se marchó en abril– asegurando que la cumbre del G-20 de Londres sería la medicina para tan grandes males que, lejos de afectar solo a algunos países, se expandió como el desconocido virus de la gripe por todo el mundo. Y como la espita la abrió Estados Unidos, y como todo comenzó por el reventón financiero, Solbes y los 19 países más ricos del mundo coincidieron en señalar a la banca como la culpable de todos los males. Se acordó destinar un billón de dólares contra la crisis. Pero del dinero –y, de paso, del fin de la crisis– nunca más se supo. Y Solbes se marchó del Gobierno terminada la cumbre de los poderosos.
El deterioro económico mundial tiene distintos nombres dependiendo de cada país, y en todos los casos se han acometido medidas milmillonarias para reorientar el buen camino. Los 700.000 millones de dólares que el Gobierno Obama puso sobre la mesa para depurar el sistema financiero quedan pequeños al lado de los 90.000 que Zapatero está dispuesto a poner sobre la mesa para reformular el sistema de bancos y cajas. Alemania, con una contracción de su Producto Interior Bruto (PIB) de más del 6% interanual, ha reducido su tasa de paro. La bancarrota de Irlanda, la deflación profunda de Japón o la intervención de más de 100 bancos en EEUU son la muestra de la catástrofe.
Y un nombre, también norteamericano, hecho careta de Halloween y cefalea de cientos de ricos del mundo. Bernard Madoff, creador de la estafa más grande de la historia –se estima en más de 50.000 millones de dólares– se dejó sentir en la cartera de gallegos como Rosalía Mera, Manuel Jove, la familia Castromil, Luis Fernández Somoza... perdieron millones al confiar en los fondos del magnate de Wall Street. Madoff está entre rejas, sus afectados –como clientes del Banco Santander– no han recibido sus pérdidas.
GALICIA, A LA CALLE
El año que termina ha dejado también decenas de conflictos laborales en Galicia. Caramelo, Citroën Vigo, Alfageme, Treves, Montoto, el sector lácteo o el metal pontevedrés han protagonizado sonoras protestas en toda la geografía de la comunidad. Despidos, negociaciones de convenios, Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), remuneración salarial... han marcado el guión. La película, mal que pese, no termina el próximo viernes.

