Mi favorito es Paul McCartney. Todo el mundo se va con el rebelde. Si McCartney, que es el más azucarado y el más rico, tuviese un grupo que se llamase Los Diablos o Los Drogadictos sería la repera. Pero como tuvo un grupo que se llamaba Wings (Alas), ¿a dónde va McCartney con ese azucaramiento?. Pero yo lo defiendo a él”.
Manuel Baltar Blanco (Ourense, 3 de agosto de 1967) acaba de llegar a su céntrico piso de Ourense para cambiar “el traje de vicepresidente del Parlamento de Galicia por el de candidato a la presidencia del PPdeG ourensano”. Es jueves. Siete de la tarde. Por la mañana se ha reunido con su equipo de asesores en la oficina del candidato y ha mantenido un encuentro sectorial con jóvenes de la provincia. Lleva 55 actos desde el 23 de diciembre, el día que arrancó la carrera para suceder al frente del partido a su padre, José Luis Baltar. Después de comer, ha asistido al homenaje a Eulogio Gómez Franqueira en la cooperativa Vitivínicola do Ribeiro, al que también acudió Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, y aún le queda un acto en Maceda para cerrar otra jornada maratoniana que se repetirá hasta el próximo sábado, “un día que va a ser histórico”.
Manuel Baltar es un tipo cercano, un coñón que se gana a la gente en el cuerpo a cuerpo. Rebuscando en la zona del salón dedicada íntegramente a The Beatles, en la que se puede encontrar cualquier publicación sobre la mítica banda de Liverpool, la colección de vinilos al completo, casetes y toda la cacharrería imaginable, saca una fotografía suya con ocho años. En la esquina superior hay un recorte de otro chaval. “Es George Clooney con ocho años. Solo hay que comparar los dos: ¿a dónde va este paspán al lado de Manuel Baltar?”. Después de las carcajadas, advierte de que puede desprenderse de él una imagen algo “festeira”, pero se trata de eso, porque de la batalla por la presidencia del partido en Ourense contra el alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, se ocupan con profusión las páginas dedicadas a la política.
En el santuario dedicado a The Beatles, el objeto más preciado son unos calcetines que pertenecieron a John Lennon. Se los regaló Rosaura López, la asistenta del artista, y al showman y periodista Manel Fuentes le hizo tanta gracia que pidió hacerse una fotografía con ellos en el aeropuerto de Barajas.
“Esta escena es buenísima”, dice de repente. Acaba de prender la televisión y en la pantalla plana de 46 pulgadas aparece una secuencia de la primera parte de El Padrino. Don Vito Corleone, papel interpretado por Marlon Brando, replica a dos matones que quieren dejar la familia aprovechando el traspaso de poderes: “Si confiáis en mí, confiad en Michael”. Del clan de los Corleone al clan de los Baltar. Manuel trata la sucesión dinástica con sentido del humor. No es el hijo de Baltar, sino un hijo de Baltar, ya que tiene un hermano que nunca ha ido en una lista ni quiere saber nada de política.
José Luis Baltar, al que llama “papá” en casa y “Baltar o presidente” cuando asiste con él a un acto, le aconsejó que “nunca se dedicase a la política”. “Es un buen consejo, pero también me dijo ‘fíate de todos e de ninguén”. Corría 1978 cuando lo atrapó el embeleco de la política. “Decidí que me iba a meter en política durante una visita de Adolfo Suárez a Ourense. No olvido la imagen de la noche anterior haciendo una pancarta para llevarla al día siguiente a la plaza mayor, a la recepción. Pero desde las elecciones del 77, la primeras democráticas, había participado pegando carteles, repartiendo papeletas, acudiendo a mítines. Es una vocación desde pequeño”. Como sucede con The Beatles, Manuel colecciona todo lo que esté relacionado con la política, estudió Derecho –es de la promoción 85-90, como Carlos Aymerich, portavoz parlamentario del BNG, y José Ramón Gómez Besteiro, presidente de la Diputación de Lugo– para ser político, y no se perdía ni un solo debate parlamentario. “Es como una persona que le gusta el fútbol y colecciona cromos. Me encantaba ese ambiente, sabía lo que hacía Beiras, Cortizo, Albor, Barreiro... Además estaba lo que sucedía en casa. Todos los proyectos: Coalición Galega, Centristas de Ourense, después la fusión con el PP en el 92... Por eso llegar al Parlamento autonómico y ver a un Beiras y a un Fraga... A mí sí me gusta esto. Lo vivo, no es ‘metemos a este una lista’... Chapaba la información política, me leía la colección de leyes que sacó el Parlamento y los debates previos...”.
Pero no puede evitar que se le conozca por el hijo de Baltar, a pesar de que su papel como vicepresidente del Parlamento lo ha elogiado hasta el BNG. “Hay en España 748 personas cuyo primer apellido es Baltar, 136 en Ourense. Y soy una de ellas, mi hija de 16 años otra, y no me preocupa porque estoy convencido de que con el tiempo ese argumento en contra se volverá a favor porque a mí no me pretende colocar Baltar ahí ni me empuja nadie. Si me presento es porque quiero. Cuando intervengo en el Parlamento o cuando era delegado de la Consellería de Agricultura en Ourense no preguntaba a Baltar qué tenía que hacer o decir. Tengo criterio propio. Sé que mediáticamente resulta atractivo y normalmente criticable la relación paterno-filial porque también a mí me lo parecería. Cela decía ‘el que resiste gana’ y yo digo el que resiste, si vale, gana. Creo que tengo condiciones, el tiempo dará la vuelta a la historia y me reiré”.
Manuel Baltar se ha puesto algo trascendente al hablar del padre. Pero la puerta de entrada se abre y aparece su actual mujer, María Caldelas, con la que lleva casado desde el 7 del 7 del 2007. ¿Adivinan cuál es su número favorito? “¿Pero ya les has enseñado los calcetines de John Lennon?”, comenta divertida ante el mundo Beatle esparcido por el salón.
La historia entre Manuel Baltar y María Caldelas tiene mucha miga. Ella es todavía hoy la diputada más joven de la democracia española. Con 21 años llegó al Parlamento de Galicia y fue uno de los diputados ourensanos que se encerraron en un piso de Santiago en 2004 para reclamar a Manuel Fraga más poder para la provincia en lo que se bautizó como “la revuelta del piso”. “Recuerdo la simplicidad de esa afirmación. Todos vivimos en pisos y cerramos la puerta cuando llegamos. Una cosa es que nos reunamos en un piso. En ese momento histórico se plantearon determinadas cosas internamente, que se resolvieron de la misma manera. Si algo trascendió no fue por esta parte. Fue una reclamación o un planteamiento que se le hizo a la dirección del partido y se resolvió perfectamente. De hecho no ha tenido secuelas políticas. Aún estamos en el Parlamento Miguel Santalices y yo y no se faltó a ninguna votación. Esto tiene que quedar muy claro”. Manuel Baltar habla con tono grave. Pero no es momento de ponerse serios, sino de que el candidato a suceder a su padre al frente del PP en Ourense cuente cómo es cuando llega a casa y cierra la puerta para hacer su revuelta más personal.
Lo que no trascendió de aquel motín a la ourensana fue que María Caldelas y Manuel Baltar se amartelaron durante aquella etapa. “En la Mesa de Edad del Parlamento estábamos Manuel Fraga, Laura Seara y yo”, comenta María. “Ya, y a mí me dicen que tengo una foto de Fraga y de Laura Seara en mi despacho. Yo tengo la de mi mujer, no te fastidia”, añade Manuel, que a continuación reconoce que “la política hizo el amor”. “Me enamoré y al acabar la legislatura decidí dejar la política para evitar críticas y que dijesen que si lleva a la novia, que si esto, que si lo otro”. María Caldelas ahora es empresaria de la hostelería y tiene un pub que se llama... Seven. Lógico, se casaron el 7 del 7 del 2007 y el número favorito de Manuel es el 7, el que lució en la camiseta del Real Madrid el malogrado Juan Gómez Juanito, el que ahora lleva Raúl.
El Real Madrid le ha dado muchas alegrías y también algún disgusto y no precisamente deportivo. Durante su paso por la delegación de la Consellería de Agricultura en Ourense, allá por 1998, se le acusó de trasladar su forofismo madridista a la oficina. “No existe eso. El otro día dijeron que empapelé de blanco mi despacho y nunca ocurrió eso”. Pero también se escribió que invitaba a merengue cada vez que ganaba el Real Madrid. “Todo el mundo sabe que soy del Real Madrid. Baltar Blanco. Con la séptima [Copa de Europa] dije que si ganaba el Madrid invitaba a merengue a toda la delegación. Fue lo que hice. Cuando fue la octava había un valenciano que iba a invitar a naranjas a toda la delegación si ganaba el Valencia al Madrid. Tampoco creo que sea nada raro invitar a merengue a unos compañeros. Que algunos lo utilizan... Pero recuerdo que mi etapa al frente de la delegación se saldó con un homenaje de 580 personas, de todos los funcionarios y cargos de todas las corrientes políticas y una inversión de 9.000 millones de pesetas. Que quieren decir lo del Real Madrid, pues qué le vamos a hacer”.
Acaba de llegar de otro homenaje. El que la Cooperativa Vitivinícola do Ribeiro le ha hecho en la sede de Ribadavia a Eulogio Gómez Franqueira, uno de sus fundadores y principal impulsor de Coren. En la bodega hay morbo. Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, acudirá al acto y se encontrará con el clan Baltar después de que a Antonio Rodríguez Miranda, portavoz del PPdeG, se le escapase que la dirección del partido prefería al alcalde de Verín, Jiménez Morán. Cuando José Luis Baltar, el presidente de la Diputación, llega directamente de Fitur, lo están esperando el delegado de la Xunta en Ourense, Rogelio Martínez, el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, y el de Educación, Jesús Vázquez. Éste se esfuerza en decirle a Baltar que la manifestación celebrada por la mañana en Compostela contra el nuevo decreto do plurilingüismo “fue un absoluto fracaso”. Era un jueves y la policía contó 30.000 manifestantes en el Obradoiro. “Ti non fuches, non si?”, pregunta con malicia Baltar a Vázquez.
Cuando llega Feijóo se funde en un abrazo con Baltar padre y luego le da la mano al hijo, que contempla la escena desde un segundo plano. Es política, se guardan las formas. El presidente de la Xunta en su alocución tiene el detalle de mencionar por primera vez al vicepresidente del Parlamento en el repaso de autoridades durante el saludo. Más tarde, ya durante la degustación de un excelente caldo, que Manuel no prueba porque es abstemio, Feijóo comenta a la prensa que el que gane el día 30 será su presidente provincial y que no va a poner con el dedo a ningún candidato como “sí hacen en otros partidos”.
Manuel utilizará estas palabras en el mítin que va a propinar en Maceda. Durante el trayecto prepara su intervención con Fernando Méndez. El jefe de prensa le pide que acere los argumentos y levante al personal. Decide no atender el consejo: “No puedo hablar mal de nadie de mi partido, como sí hicieron otros”. En el salón de actos lo esperan más de 200 militantes y alcaldes de la zona. Le transmiten públicamente su apoyo. También está Manuel Mangana, tío de Elena Espinosa, ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino. Baltar se atreve a dedicarle a todos la victoria del próximo día 30. Ya de vinos en Ourense, con la veintena de personas que componen su equipo, le informan de que al acto de Jiménez Morán en Ribadavia solo han acudido 20 personas. Rogelio Martínez estaba en la mesa y Rodríguez Miranda en primera fila. “Baltar nunca ha acudido a ningún acto mío”, expone el hijo. ¿Y esta gente cobra por ayudar en la oficina del candidato? “Nada”, responden Patricia, Roberto, Carlos, José, Antonia, Jorge... “Luego ya nos coloca Baltar en la Diputación”. Todos se ríen.

