Once autores gallegos, con obras escritas en lengua gallega, recibieron en los últimos veinticinco años el Premio Nacional de Literatura que concede el Ministerio de Cultura. Unos como narradores o autores de textos teatrales, otros como ensayistas o traductores. Cada uno desde sus coordenadas estéticas y políticas, cada uno a lomos de su respectiva generación. A lo largo de este tiempo, los premiados nunca se presentaron públicamente todos juntos. De hecho, hasta que firmaron la carta que se ha hecho pública esta mañana, sólo tenían en común una línea en el currículo. Ahora comparten también una reivindicación unánime: piden la "dimisión" del conselleiro de Cultura, Roberto Varela, por su "falta de consideración" y su "escaso conocimiento" de la cultura que se hace en Galicia.
La paciencia tiene un límite, y la de los firmantes de esta carta caducó el pasado lunes. En un encuentro con empresarios, creadores, autoridades y medios de comunicación en A Coruña, Roberto Varela confesó que la cultura gallega le parece, además de un término "espinoso", una cosa "ensimismada y acomplejada". Las palabras, poco diplomáticas para venir de un profesional de las relaciones institucionales, se desparramaron enseguida a través de la red. Ahí aparecieron los primeros indicios del malestar, no sólo entre los autores que ahora promueven esta iniciativa.
Los firmantes de la carta son cualquier cosa menos desconocidos. Son Manuel Rivas, Suso de Toro, Alfredo Conde, Agustín Fernández Paz, Xabier P. Docampo, Justo Beramendi, Paco Martín, Antón Santamarina, Fina Casalderrey, Manuel Lourenzo y Rubén Ruibal.
La carta, que se difundió esta mañana, exige la "dimisión" o el "cese inmediato" de Varela, a quien no consideran "idóneo" para el cargo por su desprecio sistemático hacia la cultura gallega y sus creadores. Los promotores se muestran tan sorprendidos como ofendidos por las declaraciones del conselleiro, que tienen por despectivas e insultantes, y abogan por que abandone el Gobierno de la Xunta y se recupere la "cordura".
"No se trata de explicarle al consejero de Cultura lo que es obvio, sino de recordarle que decir ciertas cosas no es gratis", explica el escritor Suso de Toro, Premio Nacional de Narrativa en 2003 con Trece badaladas. "Calificar como acomplejada y ensimismada la cultura es tan grave como si el titular de Medio Rural dijera que hay que dejar de producir vino en Galicia porque es malo y no sirve, y que hay que importarlo de fuera. No se puede dejar pasar algo así".
UN PREMIO NADA "ENSIMISMADO"
"No sabemos si nos duele o nos hace reír", añade el vilalbés Agustín Fernández Paz, merecedor del Nacional de Literatura Infantil y Juvenil el año pasado con la singularísima O único que queda é o amor. El autor, para quien este pronunciamento es "muy significativo" precisamente por venir avalado por escritores que ganaron un premio "tan poco ensimismado" como es el Nacional de Literatura, recuerda que las "faltas de respeto" de Varela no son nuevas, sino que empezaron ya en las primeras semanas de su mandato.
Hay entrevistas, efectivamente, que persiguen a Varela desde que tomó posesión, hace casi diez meses. Mil veces intentó explicar que había sido un malentendido, que no había querido decir eso, pero tanto la oposición como cualquiera que busque una coartada para ilustrar su disconformidad con la gestión del conselleiro rescata aquello de que "la cultura gallega está bien, pero limita". Por eso los calificativos"?acomplejada" y "ensimismada" que le dedicó a la cultura gallega, en un coloquio en el que también dijo que "la mayor parte de los libros que se editan en Galicia los compra la Xunta", molestaron especialmente en ciertos sectores de las industrias culturales.
La carta llega ahora porque los firmantes están "hartos", por decirlo con Xabier P. Docampo, Premio Nacional en 1995 por Cando petan na porta pola noite, pero coincide con un momento delicado para Roberto Varela. El conselleiro de Cultura está recibiendo tantas críticas desde la oposición como desde el Partido Popular por el "escaso" protagonismo que le concede a la ciudad de Santiago en la promoción del Jacobeo. Esta semana incluso se llegó a especular sobre su posible dimisión, rotundamente descartada tanto por su gabinete como por la Presidencia de la Xunta. Los socialistas, sin embargo, dieron crédito a la rumorología y le pidieron oficialmente explicaciones a Feijóo. A cambio, obtuvieron silencio.

