El acuerdo firmado entre la Xunta y la compañía Vueling, presidida por el ex ministro del PP, Josep Piqué, para la puesta en marcha de tres nuevas líneas desde los aeropuertos gallegos ha provocado un fuerte malestar. El sector considera que el concurso no fue abierto, si no que se trató de una adjudicación a dedo, además de alertar que va en contra de una normativa de la Unión Europea.
El pasado mes de noviembre, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, anunciaron para el año 2010 tres nuevas conexiones de bajo coste de Lavacolla a Zúrich, Alvedro a Amsterdam y Peinador a Bruselas. La compañía elegida para el desarrollo de los trayectos fue Vueling.
Fuentes jurídicas consultadas por Xornal de Galicia afirman que Bruselas prohíbe las subvenciones a empresas para la apertura de nuevas líneas. “Para disfrazar el asunto, suponemos que los 4,5 millones de euros que recibirá Vueling se materializarán a través de convenios publicitarios, con publicidad del Xacobeo o de Galicia en los aviones, aunque el contrato no se ha hecho público”, apuntan. En efecto, la Xunta anunció en noviembre la inversión de 4,5 millones de euros para financiar convenios de patrocinio publicitario e impulsar el bajo coste. Finalmente, fueron para la compañía presidida por Josep Piqué.
Otras aerolíneas con implantación en la comunidad ya se han quejado por escrito a la Xunta. “Las cosas no se pueden hacer así”, afirmó ayer a este periódico un portavoz oficial de Air Europa.
A sus protestas se unió Air France-KLM, que cubre desde hace más de siete años el trayecto Vigo-París. “La dirección envió una carta manifestando nuestra postura contraria a que se otorguen este tipo de ayudas públicas a unas aerolíneas y a otras no”, sostiene la entidad.
No es posible conseguir la versión oficial de Vueling sobre el contrato firmado con la Xunta. La compañía declina realizar declaraciones sobre los detalles de este. Para el Ejecutivo gallego, la opción de la compañía con sede en Barcelona era la mejor después de establecer contactos con otras aerolíneas.
PROCEDENTES
En el año 2004, las aerolíneas tradicionales acudieron por primera vez al Tribunal de Luxemburgo para denunciar las ayudas públicas de las que se benefician las compañías de bajo coste. Así lo decidieron después de que la Comisión Europea tomase una decisión sobre la situación de Ryanair en el aeropuerto belga de Charleroi que, según los denunciantes, fue un mero “parche”.
En el llamado caso Charleroi, la sanción impuesta a Ryanair –la devolución de una cuarta parte de las ayudas recibidas de las autoridades regionales de Valonia (Bélgica), unos 15 millones de euros– fue “injusta” para las compañías tradicionales, ya que según ellas permitía de facto una situación de “desigualdad” dentro del mercado.
Ese mismo año y a raíz del citado caso, la Comisión Europea investigó si algunos aeropuertos regionales españoles, en especial de Cataluña, también pudieron conceder subvenciones “excesivas” a compañías aéreas de bajo coste para que actuasen desde ellos.
Iberia asumió desde hace tiempo el papel de principal detractor de la “competencia desleal” que a su juicio representan estos contratos y las contraprestaciones económicas que llevan aparejadas.
Las líneas de Vueling desde los tres aeropuertos gallegos comenzarán a operar a finales de marzo, cuando cambie la temporada de vuelos.

