Pontevedra acogerá entre el 4 y 6 de noviembre el X Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer), un acto que se celebra por primera vez en Galicia y al que está previsto que asistan unos 400 médicos. Se tratarán asuntos relacionados con la geriatría, la gerontología y la valoración social de la vejez para una mejor calidad de vida de los mayores, “que algún día seremos todos”, según explica Alberto López Rocha, presidente del colectivo. Uno de los objetivos de este año es romper los mitos que existen sobre la sexualidad de los jubilados.
La sexualidad de la tercera edad todavía es un tema tabú.
Completamente. Es algo oculto, prohibido. Entre los mayores mucho más, pues son de otra época. Aunque con el paso del tiempo se pierde la vergüenza y el pudor, nuestra sorpresa es que es algo habitual que entre las mujeres lo traten con más naturalidad y soltura. Los hombres lo manifiestan más objetivamente, como un instinto, con cierto acoso incluso. Ella es más sutil, pícara, extrovertida, recurre a los piropos. En las residencias, las enfermeras comentan los intentos lúdicos de algunos mayores de acariciarlas o tocarlas. También se está descubriendo la homosexualidad en este colectivo. Hasta ahora estuvo encubierta y perseguida, mal vista. Ahora hay más desinhibición, sobre todo entre los hombres.
La sociedad no parece estar muy preparada. Tampoco las residencias.
Aún no lo tienen asumido. Ya lo mencioné hace cuatro años en una ponencia y se rieron de mí. Propuse, creo que de forma vanguardista y demasiado optimista, la creación de residencias para homosexuales, tanto hombres como mujeres. Hoy en día ya se están construyendo este tipo de establecimientos, principalmente en el sur de España. Es una realidad que no hay que ocultar.
La edad e incluso la mayor esperanza de vida no tienen por qué ser pues un impedimento para la sexualidad.
La edad media de los residentes está llegando a los 88 años, así pues se está dando una buena calidad de vida a las personas en estos centros y hay que darla en todos los ámbitos, pues, aunque en las personas de más edad las represiones típicas de anteriores generaciones afloran, la convivencia, el roce, hace el cariño, por lo que surgen estímulos y se genera sexualidad.
¿Cómo se pueden potenciar estas relaciones en los centros asistenciales?
Soy muy consentidor, dentro de un orden. Si me llega una pareja en plenas facultades psíquicas y me dice que quieren vivir juntos en la misma habitación, por ejemplo, lo consiento. Si no tienen plenas facultades psíquicas y no tienen tutor, es necesario convencer a sus familiares a los que se va a pedir el consentimiento.
Sí, porque el sexo a esta edad también es beneficioso para ellos.
Por supuesto. Nosotros tuvimos una viuda, por ejemplo, que sufría un cuadro depresivo que incluso le llevaba a simular una demencia. Las dos desaparecieron cuando empezó a convivir con un hombre mayor soltero. La relación los tenía felices a ambos.
Pero la actividad sexual a esta edad tendrá sus particularidades...
No es con coito, orgasmo y penetración, sino más bien caricias, besos, el detalle, cuidarse el uno a otro y otras sensaciones. Cuando a alguien se le trata bien, todo funciona mejor. En estas edades, un poco de amor, de cariño, de pasión, es la mejor medicina que se le puede dar a alguien. Hay muchas familias que obligan a los médicos a dar hormonas a sus mayores para que estén tranquilos sexualmente. Mañana nos va a tocar a los demás. ¿Nos van a reprimir lo poco que nos queda?
Lo que se supone es que llegados a cierta edad, ya no se puede.
No es verdad. Las personas mayores pueden y deben tener relaciones sexuales, incluso coito. No todos los días, por la edad y el físico, pero sí cuando el cuerpo y la mente lo permitan. Al menos una o dos veces al año. En esas edades también hay deseo sexual y no debe reprimirse. Como dicen los mayores, la vista nunca envejece y este es uno de los mejores estimulantes. No se debe intervenir en ese deseo. La medicación en muchos casos inhibe la libido. Hay que medicar valorando y en su justa medida, con dosis adecuadas, sabiendo efectos adversos.
¿Cómo es la salud de las personas mayores en España?
Está muy bien, es estupenda. No es cierto que existan más enfermedades o que aparezcan nuevas patologías. Son las mismas de siempre, pero duran más. Y la atención sanitaria que se les presta aún tiene mucho que aprender, pero es envidiable. Otra cosa es el aspecto social. Las personas duran más, tenemos una población más envejecida, que hay que cuidar y reponer. El sistema sanitario es privilegiado y de los mejores. En Europa, dicen que los hay mejores, basándose en los presupuestos que se destinan, pero los recursos son para pagar sueldos mucho más altos. Otra cuestión es cómo se organizan aquí las dotaciones y la valoración social.
¿Qué se necesita en ese aspecto para que la vejez sea mejor?
Reconocimiento en general de la sociedad, porque la vejez no es una enfermedad, y política de consenso entre partidos políticos y otros agentes para solucionar temas tan importantes como la Ley de Dependencia.
¿Qué le parece la jubilación a los 67?
Fatal, muy mal. Si es por cuestión económica, debería ser voluntario. Ya pasó con los médicos, con los que se ha vuelto a poner edad. La obligatoriedad va a ayudar más al fracaso porque la gente cogerá bajas, trabajará mal y porque no es lo mismo un empleo sedentario que uno intelectual.

