Laura Chinchilla, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), hizo historia el pasado domingo al convertirse en la primera mujer en llegar a la Presidencia de Costa Rica con más del 46% de los votos. Su primera promesa ha sido atacar con firmeza la “inseguridad ciudadana” siendo su mayor “reto” la “criminalidad, la violencia y el narcotráfico” que ha comenzado tener efectos en ese país como consecuencia de la guerra entre los cárteles de la droga en México. “Centroamérica puede ser el último campo de batalla de la guerra que se vive en Colombia y México”, aseguró Laura Chinchilla, de 50 años.
La mandataria electa, que fue ministra de Seguridad Pública entre 1996 y 1998, insistió que sus armas para luchar contra esta lacra serán fortalecer la economía, la salud y la educación. “El país va por el buen camino, sin embargo, tenemos que reconocer que tenemos todavía un enorme desafío en el combate a la pobreza, ya que un 20% de las familias están en esa situación”, declaró en una emisora colombiana.
El tema de la seguridad, sin duda, fue el estandarte de estas elecciones presidenciales en esa nación, debido a la preocupación que ha surgido en los últimos años por ser Costa Rica parte de la ruta de la droga que sale de Colombia y llega a Estados Unidos. Costa Rica, que abolió su Ejército hace 60 años, ha comenzado a sentir parte de los estragos que está causando la guerra entre cárteles de la droga en México, donde unas 17.000 personas han perdido la vida en los últimos tres años.
“INDEPENDENCIA DE CRITERIO”
Chinchilla alcanzó la Presidencia gracias al apoyo brindado por el actual mandatario, Óscar Arias, quien le entregará el poder el próximo 8 de mayo. Su cercanía con el Premio Nobel de la Paz le ha valido muchas críticas por parte de los sectores que buscan un cambio en Costa Rica. A este respecto, Chinchilla aseguró que le “toca justificar la confianza con un gobierno con independencia de criterio y con la mirada puesta en el bienestar” de Costa Rica, dejando abierta la posibilidad de mantener algunas políticas de Arias.
Pero a Chinchilla le tocará gobernar con un Congreso un tanto dividido. Según los últimos resultados del TSE, el gobernante PLN habría ganado 23 de los 57 escaños en los comicios del domingo, una cifra que no le otorga la mayoría absoluta.
El opositor Partido Acción Ciudadana obtuvo un total de 11 escaños, seguido muy de cerca del Movimiento Libertario con un total de 10 diputados. El Partido Unidad Social Cristiana, por su parte, estará representado por 6 congresistas.
El Partido Accesibilidad Sin Exclusión, contra todo pronóstico, consiguió hacerse con cuatro diputados, mientras que otros tres partidos menores alcanzaron apenas un escaño cada uno.
Con este panorama multipartidista, la formación de la nueva presidenta tendrá que negociar con otras agrupaciones para poder poner en marcha algunas políticas y programas sociales que impliquen la aprobación por mayoría absoluta.
