Reproches, críticas y recriminaciones. Eso fue lo que se encontró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la reapertura de la actividad parlamentaria, después de mes y medio de vacaciones de Navidad. El PP aprovechó la primera sesión de control al Gobierno para dibujar una imagen catastrófica de la realidad económica de España y un Gobierno en “caída libre”. Según la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, el Ejecutivo ha pasado de “las conjunciones planetarias” que proclamó Leire Pajín, a las “conjuras mundiales”, en referencia a la denuncia por parte del ministro de Fomento, José Blanco, de una campaña para “demonizar a Zapatero”. Mariano Rajoy, reconoció que no presenta una moción de censura “porque no tiene la mínima posibilidad de ganarla”.
Si por la mañana los socialistas se reunieron con Zapatero para cerrar filas en su apuesta por sacar a España de la crisis, por la tarde el presidente se las tuvo que ver con el portavoz del PP en el Senado Pío García Escudero. Como viene siendo habitual, el político se centró en eslóganes para reprochar las cifras de paro, el alto déficit del Estado y las “ocurrencias e improvisaciones” para paliar la crisis. No se opuso, no obstante, a la ampliación de la edad de jubilación, a la reforma del plan de pensiones o al recorte del gasto público anunciado si no mejoran las cifras. Tampoco ofreció alternativas.
“Se acabó la fiesta, señor Zapatero”, le espetó Escudero en referencia a los “seis años de juerga” que el PSOE utilizó para “dilapidar la mejor herencia” que nunca recibió un presidente español”, presumiblemente de José María Aznar. Tras esos seis “años perdidos”, según el popular, la situación es ahora de “caída libre”, con datos “terroríficos” de paro y un Ejecutivo que da bandazos “como pollo sin cabeza” y que tiene en el “desconcierto”, la “improvisación”, el “caos” y la “torpeza” sus mayores rasgos.
Ninguna de estas descalificaciones pareció sorprender a Zapatero, que recurrió a la ironía para agradecer al senador su “constructiva” intervención y luego se apresuró a desmentir una de las principales acusaciones del PP al presidente. “No diga que improviso”, le pidió, porque según recordó Zapatero las medidas anticrisis ya habían sido anunciadas en diciembre, así que también dedujo que el portavoz del PP en el Senado “ni escucha ni lee”.
Tan “vacío de ideas” vio a Escudero que le afeó que utilizara citas de dos socialistas, el comisario europeo Joaquín Almunia y el diputado Joaquín Leguina, para apuntalar sus críticas al Ejecutivo. Así, Zapatero instó a los del PP a esforzarse más por los “intereses de España” y menos por los suyos y afirmó, además, que al PP “le va a costar ganar” y que sus críticas vienen dadas “porque no ven claras sus opciones electorales”.
NUEVO VARAPALO
Lo que quizá no esperaba Zapatero era recibir también un varapalo en el Congreso con la aceptación de una propuesta del PP para que el Ejecutivo reduzca en un 25% el número de altos cargos. Es la cuarta ocasión en un año que el Gobierno recibe el 'toque' para reducir su tamaño. El resto de los grupos, aunque criticó la demagogia del PP, votaron a favor.

