Una de las últimas voces en salir a la palestra fue la de Manuel Fernández de Sousa. El presidente del grupo Pescanova convocó ayer a los medios para manifestar la “oposición” de la multinacional a la protesta. “Un mandatario como Caballero no puede ocultar que el fin último sería que Caixanova sí se fuese de Galicia, mediante un SIP (Sistema Institucional de Protección), a Murcia, Cantabria o donde fuera” y, por tanto, estimó que “no se puede decir que eso es en defensa de Vigo”. Además, consideró “falso” que la movilización sea un “manifiesto ciudadano por la permanencia de Caixanova”.
Fernández de Sousa se decantó por una “solución gallega, desde el respeto y la consideración de todas las opiniones”, aunque añadió que la movilización “no merece ese respeto al apelar al sentimiento de los ciudadanos desde la emoción y no desde la información”. El presidente de Pescanova cree que su “responsabilidad no solo abarca en ámbito de los negocios propios del grupo”, sino también el de las personas que dependen de la compañía “de forma directa o indirecta”. Opina De Sousa que “el empeoramiento de las condiciones crediticias es malo para los gallegos ylo que es malo para los gallegos es malo en Vigo, A Coruña, Ourense o en Lugo” y, por tanto, “no es bueno” ni para los empleados “ni para todos aquellos que hacen su proyecto de vida y de sus familias en Galicia”.
