La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, teme por los avances logrados en materia de igualdad, según explicó ayer en la 54 sesión de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer (CSW, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas (ONU), donde presentó un informe sobre el cumplimiento por parte de la Unión Europea de los objetivos fijados en 1995 por la Plataforma de Acción de Pekín. “La crisis está teniendo una repercusión distinta en las mujeres y en los hombres debido a los diferentes papeles que aún se asigna a unas y a otros en la sociedad y también en el mercado laboral”, señaló Aído.
Con motivo de la Presidencia española del Consejo de la UE, la titular de Igualdad informó ante el Plenario de la ONU del cumplimiento de los objetivos marcados hace ya 15 años por los Veintisiete con motivo de la cumbre internacional sobre la situación de la mujer, celebrada en China. La gran demanda consensuada en el encuentro celebrado ayer fue promover acciones para derribar las barreras y erradicar las conductas que obstaculizan el progreso hacia la igualdad de género e impiden el pleno desarrollo de los derechos de este colectivo.
“Es una cuestión de justicia social, pero también es una cuestión totalmente necesaria teniendo en cuenta el contexto de crisis económica en el que estamos, porque se trata de buscar más rentabilidad económica”, explicó la ministra española. Además, añadió que en Europa se ha avanzado particularmente en el campo de la educación, la lucha contra la violencia de género y el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.
Las mujeres representan el 60% de las personas que culminan estudios en la UE y lo hacen con mejores notas que los varones, aunque “desgraciadamente esto no tenga un traslado” a su incorporación al mundo laboral, señaló Aído, que lamentó igualmente que persista una brecha salarial con los hombres que alcanza el 17%.
La titular de Igualdad adelantó que la UE tiene previsto adoptar el próximo 8 de marzo en un consejo de ministros en Bruselas la creación de un observatorio sobre la violencia de género, una orden europea de protección y un teléfono único de asistencia.
Por su parte, la comisaria europea de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, Viviane Reding, dijo que la UE tratará de impulsar a través de la ayuda al desarrollo políticas que promuevan la igualdad de géneros en el contexto global.
El subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, Sha Zukang, resaltó que desde la conferencia de Pekín, hace 15 años, muchos gobiernos han implementado políticas de igualdad, aunque esos avances contrastan con el estancamiento en otros países.
Contra el Vaticano
Por otra parte, las asociaciones feministas españolas presentes en la cumbre pidieron a Naciones Unidas que acabe con los privilegios del Vaticano en el seno de la organización mundial. En concreto, solicitaron que se elimine su estatus de “Observador Permanente No-Miembro”, que le permite asistir a las conferencias mundiales con pleno derecho al voto, así como a participar en agencias, comisiones y comités de la ONU. Sostienen que no se pueden negar, como hace el Vaticano, los derechos reproductivos de las mujeres, ya que esto dificulta el tratamiento del sida y merma los recursos sanitarios y educativos destinados a las mujeres.
Esta reivindicación se recogen en un documento titulado Declaración de Córdoba, promovido por la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres. El texto afirma que una de las mayores amenazas a los derechos de la mujer proviene de la religión.