Un vertido de residuos de purín por la rotura de una balsa colectora en una explotación ganadera de Negreira es la hipótesis que se maneja para explicar la muerte de más de medio millar de peces en el río Donas. Así lo explicó ayer el director xeral de Conservación da Natureza, Ricardo García-Borregón, tras visitar el río que cruza las localidades coruñesas de Negreira y Santa Comba. Además, anunció que se abrirá un expediente para ver si el incidente constituye un delito.
El representante de la Consellería de Medio Rural, que acudió a inspeccionar los daños causados por el vertido en la desembocadura del Donas –un río afluente del Tambre–, aclaró que el episodio de contaminación por la rotura de una balsa de purín en una explotación ganadera supuestamente “ha sido una cuestión casual”, pero denunció la existencia de otras acciones incontroladas a las que pidió que se ponga coto.
No obstante, García-Borregón avanzó que se incoará un expediente a la explotación “y después se verá si es constitutivo de delito o no”. Al respecto, insistió en que “se empezará la instrucción del expediente” y se aplicará la legislación en este tipo de casos.
En cuanto a la afección a la naturaleza, el director xeral señaló que se localizó en la conexión del río Donas, que es un lugar “importante en la pesca de la trucha”, con el arroyo de San Tomé y resaltó que “tiene un volumen en cantidades importantes”.
Además, indicó que los técnicos detectaron una elevada mortandad de más de 500 peces, entre truchas y “alguna anguila”. En cuanto al futuro de la fauna, el director xeral reconoció que el vertido “deja una situación de recuperación complicada”.
CONTROL DE LA EVOLUCIÓN
“Siempre tienen repercusiones que quedan ahí y tardan en recuperar”, reiteró, por lo que la Xunta tiene previsto “hacer un seguimiento de cómo se va a ir recuperando”. Así se controlará la calidad del agua y se llevarán a cabo otras actuaciones, cuyos resultados permitirán tomar “las decisiones oportunas”.
El Servicio de Conservación de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil comenzó a investigar el suceso después de que hace cuatro días algunos pescadores que estaban en el río a la altura de la parroquia de Bugallido descubrieran varios peces muertos.