En 2008, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) realizaba las primeras previsiones de cómo afectaría el cambio climático en España, región por región. Ahora, el mismo organismo acaba de publicar una revisión de aquellos datos con la precisión que otorgan los modelos actuales. El resultado, que se puede consultar en la web de Aemet , indica que España soportará entre 3 y 6 grados más de temperatura máxima en el periodo 2071-2100, respecto a los valores de referencia de 1961-1990.
El informe, que presentó la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, y el presidente de la Aemet, Ricardo García Herrera, indica que el incremento en la temperatura mínima será de entre 2 y 5 grados. En cuanto a las precipitaciones, las proyecciones muestran que se mantendrán cerca de los niveles de finales del siglo pasado aproximadamente hasta 2050, pero que descenderán en la segunda mitad del siglo XXI. Para el último decenio de siglo podrían situarse probablemente en una horquilla del 15% al 30% respecto a la precipitación del periodo comprendido entre 1961-1990.
“Esta herramienta permitirá que puedan disminuir los costes de adaptación al calentamiento”, aseguró Teresa Ribera. “Los efectos sobre los ecosistemas serán tremendos. En la agricultura, por ejemplo, habrá que utilizar especies adaptadas al calor y a demandas hídricas menores, pero habrá sectores en los que la adaptación será inviable, como las estaciones de esquí”.
“Si las temperaturas crecen hasta seis grados, Madrid tendrá el clima de Sevilla, y Sevilla será similar a Tucson (Arizona, Estados Unidos). Además, el clima de Pamplona podría ser como el madrileño”, aseguró el presidente de Aemet. “En el futuro será difícil continuar con el ciclo hidrológico actual, pero de ahí a que España se convierta en un desierto”, dijo Ricardo García.
Según el máximo responsable de Aemet, quizá haya que cambiar la temporada turística de Valencia a meses en los que el calor permita la visita de veraneantes. Por su parte, la secretaria de Estado aseguró que España debe transformar el modelo económico y el de desarrollo. “Confiemos en que seamos capaces de actuar”, sentenció Ribera.